La novela del coronel

Cómo construye Pérez de los Cobos su chivo expiatorio Trapero 

Fue el 22 de febrero de 2018 cuando tuve la certeza de que el dispositivo para convertir a Josep Lluís Trapero en el chivo expiatorio del fracaso de la operación policial del 1-0 no tenía vuelta atrás. Habían pasado cuatro meses desde del nombramiento de Ferran López como jefe de los Mossos en la madrugada del 28 de octubre de 2017, horas después de aplicarse el artículo 155 de la Constitución. La mañana de ese 22 de febrero coincidí con el ministro del Interior Juan Ignacio Zoido, que había destituido a Trapero y nombrado a López, en la Cadena SER. Como al día siguiente López y Trapero estaban citados a declarar ante la magistrada Carmen Lamela, le pregunté a Zoido:

 -¿Cómo se explica, ministro, el nombramiento de López, mano derecha de Trapero, al que has dado luz verde?

-El nombramiento es mío. Conté con información muy fidedigna. El señor López no había participado en el dispositivo que organizó Trapero. Cuando López vino a verme a mi despacho para agradecerme su nombramiento, le dije que solo le pedía tres cosas: actuar dentro de la legalidad, cumplir el Estatuto de Autonomía y acatar la Constitución.

El caso es que el coronel Diego Pérez de los Cobos mantuvo la mayor parte de los contactos entre el 23 de septiembre y el 1 de octubre de 2017 con Ferran López porque Trapero, precisamente, cuestionó el nombramiento del coronel como coordinador.

Según la versión del coronel, Trapero le engañó porque no tenía intención de cumplir la orden judicial de impedir el referéndum. Y da toda la impresión de que el coronel prefirió apostar a la profecía autocumplida o autorrealizada (self fulfilling prophecy) aquellapredicción que, una vez hecha, es en sí misma la causa se haga realidad. 

Ahora bien, el vehículo o instrumento de Trapero para engañarle, si se da crédito a su relato, era Ferran Lopez, quien varias veces le aseguró que los Mossos cumplirían la orden judicial y cerrarían los colegios para impedir la votación.

Por esta razón, la abogada defensora de Trapero preguntó al coronel si en el momento de nombrar a Ferran Lopez jefe de los Mossos  había informado a sus superiores en el Ministerio del Interior que se trataba de la mano derecha de Trapero y que había tomado parte en la preparación del dispositivo, firmado por la Prefectura de los Mossos.

- No consideraba a Ferran Lopez la mano derecha de Trapero. Y la responsabilidad de un plan siempre es individual del jefe, que es también el que más cobra, y no es colegiada -respondió el coronel.

La verdad más prosaica, sabiendo cómo funcionaban las cosas en aquellos días es que a Zoido ni se le pasó por la cabeza preguntar al coronel su opinión sobre el nombramiento de Lopez.

La abogada Tubau también le preguntó porque no presionó por un cambio del plan de actuación de los Mossos considerado insuficiente. Y porque al ver que Trapero, según sugería el coronel, estaba al servicio de Puigdemont, no acudió a la magistrada y al fiscal, quienes sí tenían capacidad para cesar a Trapero. 

-Yo habría tomado esa decisión, pero otra cosa es inmiscuirme en decisiones de la Fiscalía y la magistrada.

La parte más caricaturesca llegó cuando el coronel Pérez de los Cobos aseguró que si Trapero hubiera exigido a Puiogdemont abandonar la convocatoria del referéndum, el president le hubiera hecho caso. “Tengo esa convicción”, dijo.

Ayer quedó al menos claro, siempre según el coronel, lo que ni Zoido, ni el secretario José Antonio Nieto, ni Soraya Sáenz de Santamaría aclararon en el Supremo. Y es que la orden a la Guardia Civil y la Policía para intervenir el 1-0 provino del secretario de Estado de Seguridad Nieto.

El interrogatorio terminó con una perla. Después de mostrar una clara ojeriza hacia el exjefe de los Mossos, la abogada preguntó:

-¿Guarda usted algún tipo de rencor o animadversión respecto del señor Trapero por ese rechazo que mostró a la coordinación y por lo que ocurrió en Fiscalía esos primeros días del 20 y 21 de septiembre?. 

-Ninguno.