'Assortive mating'

Cada vez nos casamos más entre iguales. Esta tendencia se conoce como 'assortative mating'

La desigualdad bebe de fuentes no convencionales. Cada vez nos casamos menos. El año pasado, poco más de 29.000 parejas contrajeron matrimonio en Cataluña. Casi un 40% menos que hace 30 años. Pero, a pesar de este desinterés por el matrimonio, la elección de la persona con la que decidimos compartir casa, hijos e hipoteca puede estar determinando más que nunca nuestros niveles de desigualdad. El motivo es que cada vez nos casamos más entre iguales, una tendencia se conoce como 'assortative mating'.

Pero, ¿por qué el hecho de escoger por marido a una persona que tenga mi nivel educativo nos lleva a una sociedad más desigual? Los años que hayamos estudiado y qué hemos estudiado es uno de los principales determinantes del nivel de renta que conseguiremos en nuestra vida. Por lo tanto, los cambios en los niveles educativos de las familias afectarán a la distribución de la renta de toda la economía. Esto lo podemos ver con un ejemplo irreal. Imaginemos una sociedad completamente heterosexual en la que todo el mundo se casa. Supongamos que sólo hay dos tipos de personas, las que han ido a la universidad y las que no, y que las del primer grupo cobran 3.000 euros al mes y las del segundo, 1.000. Supongamos también que los hombres con estudios universitarios se casan con mujeres que no han ido a la universidad y las mujeres universitarias se casan con los hombres que no tienen estudios superiores. En este caso, todas las familias de este país tendrán la misma renta total: 4.000 euros al mes. Será una sociedad muy igualitaria. Si en la generación siguiente hay un cambio, y los que tienen estudios universitarios se casan entre ellos y los que no tienen hacen lo mismo, habrá familias que acumularán 6.000 euros al mes -las más educadas- y otros que sólo llegarán a los 2.000. Es decir, las familias más ricas triplicarán la renta de las más pobres.

Los años que hayamos estudiado y qué hemos estudiado es uno de los principales determinantes del nivel de renta que conseguiremos en nuestra vida

Pero, ¿qué pasa realmente? ¿Nos estamos juntando cada vez más con nuestros iguales? Y, aún más importante, ¿esto está afectando nuestros niveles de desigualdad? Como mínimo, los datos de Estados Unidos nos muestran que, en los años 60, si una mujer sin estudios superiores se casaba con un hombre de nivel educativo similar obtenía una renta familiar un 23% por debajo de la media, pero, si se casaba con un hombre que hubiera ido a la universidad, la renta de su casa superaba en un 24% la media.

De hecho, ésta es la teoría de algunos economistas como Claudia Goldin, que ven que la incorporación masiva a las aulas universitarias a lo largo de estos años seguía diferentes patrones para hombres y mujeres. Ellas escogían carreras con las que después cobrarían menos, como podían ser las humanidades, y la mayoría o no llegaban a trabajar más o dejaban el trabajo una vez se casaban. ¿Por qué tienes que invertir tiempo y dinero en unos estudios que nunca pondrás en práctica? Aquí es donde empezó a entrar en juego el 'assortative mating'. Teniendo en cuenta que la probabilidad de casarse con un hombre con estudios universitarios aumentaba si ellas también tenían estudios, y que la renta familiar futura, tanto si ellas trabajaban como si no, sería más elevada, pasar unos años en los campus universitarios era una decisión muy racional. Evidentemente, es una explicación bastante simplista y sexista de las razones para ir a la universidad, pero refleja un cambio en los patrones matrimoniales de aquella sociedad.

Pero, ¿por qué es más probable hoy que la gente con estudios se empareje con personas con estudios, más allá de que haya más población con educación superior? Por un lado, en el mundo cada vez se premian más los estudios que llevan a salarios superiores. Es el 'skill premium', este extra que cobramos por tener mejores capacidades. Asimismo, la brecha salarial entre hombres y mujeres, a pesar de seguir existiendo, se ha ido reduciendo. Tenemos, por tanto, hombres y mujeres con estudios universitarios que cada vez cobran más. Por otro lado, y por estas dos razones, si tenemos estudios superiores cada vez nos sale menos a cuenta emparejarnos con alguien que tiene un nivel educativo más bajo que el nuestro. Las personas que tienen más años de estudios obtienen unos ingresos familiares potenciales mucho más altos ahora para casarse con un 'igual' que no hace unos años.

La mayoría de estudios se han hecho en Estados Unidos, y demuestran que el aumento de la 'assortative mating' ha provocado un importante aumento de la desigualdad de renta entre los individuos y una tendencia a la segregación por ingresos, formación, valores y lugar de residencia.

En Cataluña y España los datos aún no son alarmantes. Nuestro mercado laboral no premia especialmente la educación superior, y hoy en día el hecho de casarse con aquellos que han estudiado lo mismo que nosotros no explica los crecientes niveles de desigualdad. Pero la tendencia se repite: cada vez nos casamos menos y nos divorciamos más, cada vez las mujeres estudian más años y cada vez vivimos en ambientes más similares. Nuestros barrios, nuestras escuelas e incluso nuestros entornos laborales son más iguales entre ellos y más diferentes del resto. Por lo tanto, si bien escoger por marido alguien que tenga mi nivel educativo me garantiza un matrimonio más igualitario, nos lleva también hacia una sociedad cada vez más desigual y segregada. El assortative mating 'también está entre nosotros.

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