El Coño Insumiso y la sociedad laica

Los derechos no se preservan en una situación de defensa sino en una situación activa

En 2014 un grupo de mujeres paseó una reproducción gigante de una vulva, de los genitales femeninos. Clítoris, labios y vagina a ritmo de procesión por las calles de Sevilla. Así se manifestaban las portadoras del Coño Insumiso en el marco del Primero de Mayo de 2014, denunciando las condiciones de precariedad y explotación laboral que sufrían (y sufren) las mujeres andaluzas.

La Asociación de Abogados Cristianos, con sede en Valladolid, se llegó a ofender con este gesto satírico. Se trata de una entidad conservadora que, bajo la lupa de entidades como el Observatorio por Laicismo, reconoce que sus acciones sirven no para perseguir aquellas conductas negligentes o delictivas que se han cometido bajo el paraguas de la fe, sino las que les resultan ofensivas y se enfrentan a su concepción del mundo.

Cabe recordar que los delitos por los que esta asociación denunció fueron un delito de odio y también el delito contra los sentimientos religiosos porque, según ellos, con aquella representación emula la Virgen de manera ofensiva. Interpretado de manera más que evidentemente perversa, el delito de odio cayó, pero después de que el juzgado de instrucción que investigaba el caso lo archivara, la Audiencia Provincial ordenó reabrirlo. El fondo del asunto, sin embargo, seguía siendo igualmente insostenible jurídicamente. En primer lugar, no se entiende que ninguna representación de este tipo pueda resultar ofensiva; en segundo lugar, la deriva criminalizadora de la libertad de expresión y sus manifestaciones es incompatible con los derechos fundamentales, y, en tercer lugar, esta deriva es incompatible con profesar cualquier otra expresión de carácter vocativo o, incluso, la demostración de no tener ninguno.

Sin embargo, estas mujeres han sido juzgadas. Y aunque después hayan sido absueltas, la lección que nos regalan es su ejemplo: no hay mejor fórmula que la de ejercer los derechos para defenderlos. En la estrategia de la defensa de los derechos humanos hay una premisa básica, que es la posición desde la que se defienden. Así pues, ante la judicialización de la protesta y de un ataque flagrante a los derechos de las mujeres, tenemos que volver a salir a la calle más que nunca y exponer todos los coños insumisos que haga falta.

Como decía Belén Gopegui, "es importante no estar siempre respondiendo sino, a veces, elegir una posición en la batalla". Y es esto lo que podemos aprender de un caso concreto: los derechos no se preservan en una situación de defensa sino en una situación activa. Por ello, nos reconocemos como activistas por los derechos humanos. Ahora, en un momento crucial para mantener y ampliar los derechos fundamentales que conocemos, hay que tomar un posicionamiento que aspire no sólo a no renunciar, sino también a avanzar en los derechos y en su ejercicio. Necesitamos más y la mejor manera de atrincherarse es usándolos.

Es necesario que actos como este inunden la vida pública y se reproduzcan allí donde seamos conscientes de que tenemos que ir más allá. Larga vida pues al Coño Insumiso y a las que, valientes, velan por los derechos que son de todas.

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