Del Macba y sus turbulencias (una más)

Colau comete un error fatal de la izquierda històrica: confundir el elitismo con la excelencia

De 'motu propio' escribo sobre el último conflicto del Macba, que como museo es la imagen especular de la ciudad que lo acoge, y ya saben ustedes que Barcelona es una ciudad maravillosa a la cual uno dinamitaría periódicamente por las barbaridades que es capar de generar y digerir. A pesar de todo amo incondicionalmente Barcelona (me ha costado) porque es mi ciudad natal y amo igualmente el Macba porque un museo no es nunca, nunca, una mala idea. Y sin embargo el Macba ha sido un museo peculiar desde su creación, una institución con pocos amigos que con una regularidad remarcable sufre en sus carnes episodios realmente surrealistas (ah! el Arte…). El arquitecto de campanillas no tuvo interlocutores e hizo lo que le dio la gana; durante una temporada el museo tuvo dos directores; se inauguró vacío; en él se sodomizó en efigie al rey emérito con la reina emérita de presidenta de honor del cosa que genero una desafortunada comedia de errores que hizo que el director perdiera su puesto y se llevara por delante a sus dos conservadores estrella; y ahora la jugada del Ayuntamiento de arrebatarle lo que le había concedido hace cinco años para su urgente expansión con un argumentario inane que ha enfrentado la sanidad con la cultura, ¡bravo!, como si para mascar chícle fuera absolutamente necesario dejar de andar. Aquí hago un inciso para decir, a costa de que me linchen, de que la alcaldesa fulgurante que tenemos, en lo relacionado con ciertos aspectos de la cultura (léase excelencia) muestra unos tics que si no son resultado de su poca familiaridad con el tema se acercan peligrosamente al prejuicio. No tiene una idea demasiado clara de su utilidad, no sabe para qué sirven y sus asesores son, por desgracia, no mucho mejores. Comete un error fatal de la izquierda histórica que consiste en confundir el elitismo con la excelencia, de manera que el arte, sobretodo el contemporáneo se percibe como un cuento chino para la distracción indolente de las clases pudientes que viven de espaldas a las necesidades de la ciudad popular, de la mayoría de la gente de verdad, así a bulto.

Si el Macba pierde esta batalla va a quedar condenado a ser un museo de segunda categoría durante mucho tiempo

En mi opinión la obcecación de sanidad (si son ellos los culpables) en no querer la restauración y ampliación de su edificio histórico de Sert en el Raval es que si se acepta esta solución –que es la más sensata, me parece a mí, y mediante la cual salimos ganado todos–, se crea un problema logístico sobre como seguir funcionando mientras se hace la remodelación. Aquí hay una razón de peso. No es fácil instalarse temporalmente en otro sitio. Da pereza, es complicado, pero no imposible si se quiere. Es comprensible que guste más la más la idea de quedarse donde están mientras se derruye la iglesia cedida al Macba, se construye el nuevo CAP y una vez  todo listo se ocupan las nuevas dependencias con un desplazamiento físico de doscientos metros dirección mar. Y el Macba que se aguante, el arte contemporáneo no cura la flebitis. Bajo la bandera de la defensa de la sanidad pública contra una cosa de la que la “gent” pasa olímpicamente, dicen, se va a asestar un golpe muy grave al único museo de arte contemporáneo que existe en Cataluña con el potencial (nunca hecho realidad a caballo de unos presupuestos vergonzosos) de competir con otras instituciones de sus mismas características dentro y fuera del Estado. A mí me parece personalmente deplorable y sintomático de una falta preocupante de visión si es cierto que queremos una ciudad que juegue en primera división y no me refiero a la de fútbol . Marquen mis palabras, si el Macba pierde esta batalla va a quedar condenado a ser un museo de segunda categoría durante mucho tiempo, y cada vez que convenga darle un palo se le dará porque electoralmente no representa riesgos. La dinámica política doméstica nunca repone lo que destruye. No hay ambición. Por si no nos hemos enterado todavía, los que sí sabemos para qué sirve el arte y la búsqueda de la excelencia en Barcelona, esta vez nos estamos jugando muy en serio el futuro a largo plazo de una manera absolutamente absurda e innecesaria. No sé ustedes, pero yo ya soy demasiado viejo para seguir esperando a tener aquí lo que han tenido durante décadas en el resto de Europa y Norte América. No debería tratarse de una enfermedad terminal. Y para más inri, en Madrid nos ganan por KO con una mano atada a la espalda.

Hay soluciones si se quieren encontrar. La cuestión aquí no es escoger parche mal pensado que nos propone Ada Colau, sino la mejor solución, la que garantice que todo el mundo salga ganando. Esto es saber hacer política. Y por lo que pueda valer, si no hay otro espacio disponible, si no se puede remodelar y ampliar el CAP existente mientras se adecue y se amplíe el edificio histórico de Sert, aquí tienen una propuesta que nos colocaría en los anales de la resolución de conflictos con un componente artístico y performativo fuera de toda duda: que el Centro de Asistencia Primaria del Raval se instale en el Macba. Eso sí que sería una manifestación extraordinaria del espíritu creativo así como una obra de arte sin precedentes mundiales.

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