CRÍTICA DE TV

Desinformar sobre el rey

Dentro de treinta años estaremos viendo el 'Salvados' sobre la impunidad del actual monarca

El domingo, en La Sexta, Salvados profundizaba en cómo el rey Juan Carlos I ha recibido el amparo del poder político y mediático durante su reinado y cómo esto le ha garantizado la impunidad en negocios privados y en el abuso de privilegios. En Juan Carlos I, el protegido se entrevistaba a algunos de los principales actores de estos círculos influyentes que han tenido contacto con la casa real para conocer cómo fueron las relaciones con el monarca y cómo funcionaban estos vínculos. Como es habitual, en vez de potenciar el periodismo de investigación cuando toca, hay más tendencia a entrevistar a las vacas sagradas del pasado y escandalizarnos con todo aquello que se hizo mal o se silenció años atrás.

En un primer bloque, Fer González, Gonzo, entrevistó, por separado, a Pedro J. Ramírez, Daniel Jiménez y Juan Luis Cebrián para profundizar en cómo los medios de comunicación españoles más influyentes han informado (o han dejado de hacerlo) sobre el rey. Como siempre, Pedro J. fue mucho más habilidoso en venderse a sí mismo como el representante del periodismo más independiente. Y el ridículo de Cebrián en el programa fue histórico. Gonzo lo puso en evidencia con preguntas muy simples y lógicas. El presentador lo retrató cuando le enseñó la tibia portada que hizo El País con la ignominia de la cacería de elefantes en Botsuana cuando el propio Cebrián se había refugiado en esa circunstancia como el punto de inflexión clave en la imagen del monarca. Cebrián hizo unos equilibrios tan torpes que a la audiencia nos quedó claro en qué consistía el arte de poner la alfombra para meter los desechos reales debajo.

En un segundo bloque se demostraba la connivencia de los gobiernos del PP y del PSOE con los asuntos más oscuros del rey. Gonzo sentó, frente a frente, a José Manuel García-Margallo y José Bono. En vez de enfrentarse, el resultado fue revelador: Margallo y Bono formaron un bloque compacto para esquivar las habilidosas preguntas de Gonzo. Fue excelente la propuesta de hacerles a los dos, ahora que ya no están en el poder, las preguntas que vetaron cuando formaban parte de la mesa del Congreso. Se delató la estrategia de cerrar los ojos que ahora se convierte en una amnesia selectiva fascinante. Lo que no te esperabas era el remate final: una entrevista a Alfonso Guerra para acabar de mostrar, con cinismo, la impunidad de Juan Carlos gracias a una tergiversación de lo que se considera que tiene que ser la seguridad nacional y el bienestar democrático. En los minutos finales del Salvados, esos que quedan triturados por constantes y eternas pausas publicitarias insoportables, se preguntó por Felipe VI y las garantías para que no pase lo mismo que con su padre. Y quedó claro que dentro de treinta años estaremos viendo el Salvados del momento preguntando a las vacas sagradas del futuro (que son los actuales responsables del país) por la impunidad del monarca y los escándalos de la familia real y cómo puede ser que se haya repetido la historia. Y entrevistaremos a los periodistas de Suiza para que nos lo expliquen.

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