La celda no nos cambiará las convicciones

Tengo muy claro que nos encarcelan por nuestras convicciones

DOLORS BASSA
DOLORS BASSA Ex 'consellera' de Asuntos Sociales de la Generalitat de Catalunya

Hoy, 2 de noviembre, hace tres años que el estado español, un estado demofóbico, encarceló a miembros del gobierno de la Generalitat de Catalunya, un gobierno surgido del mandato de las urnas. Hoy hace tres años de un día ignominioso y durísimo, como también lo fue el 23 de marzo de 2018, cuando nos volvieron a encarcelar y añadieron a la presidenta del Parlament.

Desgraciadamente, tres años después puede volver a ser el día que entre en la prisión. No por esperado es menos doloroso. La gran represión y las causas judiciales no cesan. Las ganas de hacer desfallecer, de escarmentar y de enmudecer a un movimiento político, cívico y democrático como el independentismo no se paran. Lo vemos con las persecuciones policiales y judiciales (sin ir más lejos, la semana pasada volvimos a tener una muestra de ello) y con todas las sentencias condenatorias. Pero las ganas de persistir, de continuar y de ganar de millones de personas no solo no cesan sino que son más fuertes que la represión.

Tengo muy claro que nos encarcelan, que nos encierran en una celda, que nos menguan la libertad, por nuestras convicciones. Pero nuestras convicciones son firmes, muy firmes. Y es que pasar los días en una celda no hace, ni hará, que cambien. Al contrario, las fortalece, fortalece nuestro independentismo y republicanismo, nuestras ganas de construir un país más justo, donde las desigualdades sociales no sean el pan de cada día, donde la sociedad no esté impregnada de machismo, donde el ecologismo reine y, sobre todo, donde las libertades imperen y no estemos controlados y bajo estamentos de estado caducos y del imperio de la fuerza más que de los razonamientos, las reflexiones y el pensamiento.

A pesar de la época dura que nos toca vivir, con la falta de derechos civiles y con una crisis sanitaria, económica y social, tenemos que continuar luchando y sumando esfuerzos y complicidades. Porque en un país donde la extrema derecha, el fascismo, la islamofobia, el machismo, la homofobia y el recorte de derechos sociales pueden hacerse espacio, no tenemos que bajar la guardia ni podemos hacerlo.

Como tampoco bajamos ni bajaremos la guardia en la defensa de nuestros derechos y libertades. Por encima de todo, el estado español tiene que saber que sin abordar ni avanzar democráticamente en el conflicto político con Catalunya, el bloqueo se mantendrá. Hay que dar respuesta a la mayoría de la ciudadanía que quiere votar, un 80% de los catalanes y catalanas quieren un referéndum.

Por eso necesitamos dar solución al callejón sin salida represivo y judicial con una amnistía política a las más de 2.850 personas que estamos siendo represaliadas.

¡No desfalleceremos! El camino hacia la independencia, hacia la República Catalana, hacia la libertad, es irreversible. Nada será en vano, y no tengo ninguna duda de que, más tarde o más temprano, llegaremos.

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