Ecuador es independiente, los ecuatorianos no tanto

Los presentes son vecinos, catalanes, del Barça... Pero ni siquiera en su fiesta les dejan olvidar

Siempre que voy al Fòrum de les Cultures de Barcelona, pienso en el PSC. Este mundo imaginario de hormigón, vanidad, desmesura y sol a plomo en la plaza dura. Volví a pensar en ello ayer, que la comunidad ecuatoriana celebraba su fiesta patria del 10 de agosto. Para ellos, es el día del Primer Grito de Independencia. O sea, que es como si en Cataluña celebráramos nuestro 27 de octubre de 2017, la declaración de Independencia que duró solo unas horas. El 10 de agosto de 1809 en Quito hicieron lo que podríamos llamar un balcón unilateral y, tras un intercambio de opiniones con el ejército español, fueron derrotados y presos. Les aplicaron un 155 y cuando el pueblo asaltó la cárcel por querer liberar a los presos, los mataron. Así que paciencia.

Pregunto por alguien de la organización y me orientan enseguida: "Tiene que ir a la caseta de la peña azulgrana Valdivia". Allí, sentada con un puesto de matriarca de novela del Boom, me atiende la abogada Flor Andino, miembro de la Federación de Asociaciones de Ecuatorianos en Cataluña (FAEC), que organiza la fiesta desde hace más de una década .

"¿Por qué una peña del Barça? ¿Y por qué el nombre peña Valdivia?", le pregunto al abrigo de la carpa. "La cultura Valdivia es una de las más antiguas de América -explica Andino-, y nosotros, que estamos en la mitad del mundo, queríamos un nombre que significara 'origen'". Debo añadir que, según la Wikipedia, la cultura Valdivia era un matriarcado como lo es su peña barcelonista cinco mil años después.

La señora Andino me confía el presupuesto: en torno a los 100.000 euros. Pagados por las empresas que participan con paradas y publicidad. "Es la fiesta ecuatoriana más grande de Europa. Más que la de Madrid". ¡Como se nota que la señora Andino es de una peña del Barça!

Voy a dar vueltas por los puestos de comida. Las casetas donde hacen horneado son toda una provocación a la ONU. Tienen por costumbre poner bien visible la cabeza del cerdo que han hecho al horno. Una de las grandes obsesiones de la organización es la comida. La fe ecuatoriana en el picnic libre, y la lucha por su domesticación en entornos europeos se plasma en un cartel que está pegado en todas las mesas: "No quitar para comer".

Como ocurre con otros colectivos de migrantes, las paradas de los patrocinadores sólo son de empresas que gestionan la distancia. Todavía no hay ninguna que ofrezca productos y servicios de aquí. Y eso que acuden 20.000 personas. A pesar de esta sordera social, es evidente que el 10 de agosto formará parte de las festividades barcelonesas, que por algo asiste aquí más gente que al pregón de las fiestas de la ciudad a finales de septiembre. 

Al fondo del escenario, una pantalla gigante proyecta anuncios de los patrocinadores. De repente, el spot de unos abogados pone la pantalla en negro y aparecen unas letras: “¿Te agobian las deudas? Nosotros te podemos ayudar. Somos especialistas en la ley de segunda oportunidad. www.eliminamostudeuda.com” .

Los presentes son vecinos, compañeros de trabajo, catalanes, seguidores del Barça... Pero, ni siquiera en el momento de su fiesta, les dejan olvidar que siguen ligados a ser vistos sólo como migrantes. Y viendo en bucle el anuncio, alguien podría pensar: 210 años de independencia, pero ¿cuántos me faltan para ser libre?

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