Esnifar condones o ingerir detergente: las amenazas de los jóvenes en las redes

La gente con autoestima baja o con tendencia narcisista es la más susceptible a correr esos peligros

Hacerse fotos en lugares arriesgados o alterar los hábitos de comer y dormir, sea con excesos -como ingerir cápsulas de detergente- o limitaciones -como dejar de alimentarse-, son algunos de los retos virales de las redes sociales. Pero hay otros que llegan a ser muy extremos e implican poner la vida aún más en peligro, como meterse un preservativo por la nariz, esnifarlo y sacarlo por la boca -un reto que surgió hace un tiempo y que ha vuelto a circular las últimas semanas- o los métodos que incitan al suicidio, como el peligroso juego de 'La ballena azul'. Los retos y las tendencias que surgen de las redes influyen en los jóvenes (y no tan jóvenes), y eso puede ser un problema. "Esta necesidad de demostrar, de ser más que el otro, afecta a las personas con la autoestima baja o, en sentido contrario, repercute en las que tienen una tendencia narcisista o incluso psicopática", asegura el psicólogo Manuel Armayones.

"Hay un peligro, pero no lo sienten. De hecho, un reto lo es porque conlleva un peligro", destaca Armayones. Y a veces la situación de riesgo se descontrola. Hace un mes la policía tuvo que rescatar a una chica de 14 años que se hacía fotos colgada de la viga de una azotea de un edificio de ocho plantas del Eixample de Barcelona. "Los casos que acaban en tragedia son pocos", explica el subinspector de los Mossos Jordi Santacatalina, que es el jefe de la Unidad Regional de Proximidad y Atención al Ciudadano (URPAC) del cuerpo en la región policial metropolitana norte. Pero cuando se detecta que en algún centro educativo ha habido alguna situación extrema, la policía catalana se traslada ahí para hablar con los alumnos y evitar "un efecto llamada". "Los jóvenes cada vez están más concienciados. Cuando ven que un compañero ha asumido riesgos, suelen informar a las familias o los profesores", dice Santacatalina.

Los Mossos, que ya trabajan los peligros de las redes con los alumnos con el programa Internet Segura, adaptan el contenido de sus charlas en función del problema que se haya detectado. "Uno de los aspectos que tratamos es que hay muchas webs, 'YouTubers' e 'influencers', y los hay positivos y negativos. Pero deben saber distinguir los contenidos y deben tener cuidado con los retos que se plantean", apunta el subinspector. "La mayoría de los menores lo tienen claro y lo saben distinguir -añade-, pero también los hay que pueden llegar a una situación extrema por una falta de referentes en su casa. Es fundamental el papel de los padres". Armayones va más allá al considerar que la conducta de los jóvenes va ligada a la norma social. "El reto es que seamos capaces de ser críticos", dice el psicólogo, que también es el director de desarrollo del eHealth Center de la UOC.

"Toda la sociedad debe transmitir el mensaje de que no te la tienes que jugar por una tontería. Los jóvenes no deben ver los retos de las redes como modelo de nada", explica Armayones, y subraya: "El problema no es sólo que puedas morir sino que puedes sufrir complicaciones por haberlo intentado". "Si tú cuelgas un vídeo en YouTube, que es propiedad de la plataforma, en el que sales haciendo un reto, ¿dentro de unos años una empresa te contratará cuando vea las imágenes?", reflexiona el psicólogo.

No hagas 'like'

"Siempre se busca la aceptación, el reconocimiento y la popularidad, y se cuelgan contenidos extremos que sean innovadores", advierte Santacatalina. Pero el subinspector de los Mossos admite que habrá otros casos como el rescate de la chica en una azotea de Barcelona, porque los retos de las redes son "un fenómeno mundial". Lo ejemplifica con el hecho de que los móviles permiten hacer fotos que, con la implicación de un riesgo, pueden llegar a ser espectaculares y se pueden difundir por todo el mundo. "La finalidad es la misma de siempre: ser reconocido. Pero ahora los menores tienen una tecnología que les da más repercusión", avisa Santacatalina. Y Armayones añade: "Si quieres ayudar, no hagas 'like'. Así no echas gasolina".

"El problema no lo tienen sólo las personas que protagonizan los retos peligrosos sino también los que les animan y lo quieren ver", remarca el profesor de la UOC. Sin embargo, apunta que hay otros retos y videos que promueven mensajes positivos. En la misma línea, el subinspector destaca las iniciativas solidarias que también surgen de las redes. "Los retos para ayudar a un colectivo o apoyar la lucha contra una enfermedad son buenos referentes para los menores", concluye.

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