Destrozo descomunal

Mi impresión es que Cosidó envió el 'whatsapp' para hacer saltar el acuerdo sobre el CGPJ

JAVIER PÉREZ ROYO
JAVIER PÉREZ ROYO

El magistrado Manuel Marchena no ha renunciado a ser elegido presidente del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo, sino que se ha visto inhabilitado para ocupar dicha posición por la publicación del 'whatsapp' del senador Cosidó. No ha sido una decisión libre, sino una renuncia forzada. Una vez que 'El Español' hizo público el texto enviado por Cosidó a los senadores del PP, era imposible que Manuel Marchena pudiera hacer algo distinto de lo que ha hecho. El mensaje de Cosidó a los inquietos senadores acerca de la bondad del pacto alcanzado con el PSOE -tranquilos, Marchena es uno de los nuestros-, no podía acabar, una vez que se hiciera público, más que como ha acabado. La renuncia ha sido de Marchena, pero la decisión ha sido de Cosidó.

Resulta difícil de entender a estas alturas del guión que alguien con la trayectoria política previa del senador Cosidó pudiera pensar que un Whatsapp enviado a ciento cincuenta personas no se iba a hacer público y más pronto que tarde. No hay que haber sido Director General de la Policía para prever que su 'whatsapp' iba a hacerse público. Aquí no ha habido nada casual. Mi impresión es que el senador Cosidó ha redactado el 'whatsapp' deliberadamente en los términos en que lo ha hecho, con la finalidad de hacer saltar por los aires el acuerdo para la renovación del CGPJ. No resulta imaginable que el senador Cosidó no fuera consciente de que la suerte de Manuel Marchena como posible presidente del CGPJ y del TS estaba echada en cuanto el texto fuera conocido. Y que no fuera consciente de que con la renuncia de Manuel Marchena el pacto resultaba imposible de sostener.

La continuidad de un CGPJ sumamente desprestigiado va a pesar como una losa en un sistema político español que atraviesa la peor crisis desde la entrada en vigor de la Constitución

Desconozco la motivación que puede haber conducido al senador Cosidó a actuar de la forma en que lo ha hecho, pero está claro que él no podía no saber que torpedear la renovación del CGPJ en este momento suponía torpedearla en lo que queda de legislatura, independientemente de la duración que tenga lo que queda de ella. En el peor momento de crisis de legitimidad de la justicia española desde la entrada en vigor de la Constitución y cuando el Tribunal Supremo tiene que hacer frente a una agenda judicial terrible, el senador Cosidó no solo torpedea la renovación del CGPJ, sino que al mismo tiempo compromete gravemente la “imparcialidad objetiva” del actual Presidente de la Sala Segunda, encargada de conocer de la conducta de los políticos nacionalistas catalanes en todo lo relacionado con la convocatoria del referéndum de autodeterminación del 1 de octubre de 2017.

Porque la pérdida de imparcialidad de Manuel Marchena para este concreto juicio como consecuencia del 'whatsapp' del senador Cosidó es inequívoca. Es un caso de libro. Tanto es así que, en mi opinión, Manuel Marchena debería abstenerse y no dar lugar a que los querellados por el “procés” procedan a su recusación, como han empezado a hacer, solicitando además la práctica de una prueba que no solamente puede dejar tocado al juez recusado, sino a todo el proceso de negociación en el que se consensuó su candidatura y la de los demás miembros del CGPJ. Cuanto más se tarde en entenderlo, peor.

El destrozo que ha producido el senador Cosidó con su 'whatsapp' es enorme y de muy difícil reparación. No parece que el PSOE y el PP puedan volver a ponerse de acuerdo en lo que queda de legislatura y no hay alternativa a dicho acuerdo con la composición actual de las Cortes Generales. Previsiblemente, a tenor de lo que indican las encuestas, esta iba a ser la última renovación bipartidista del CGPJ. No lo va a ser. Y una vez que la posibilidad ha saltado por los aires, no hay alternativa. La continuidad de un CGPJ sumamente desprestigiado es una dificultad añadida con la que no se contaba y que, sin embargo, va a pesar como una losa en el funcionamiento del sistema político español en el momento en que atraviesa la peor crisis desde la entrada en vigor de la Constitución.

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