Los Estados Unidos abrazan la vía científica contra el covid

El anuncio de Biden de la creación de un grupo de expertos se suma al de la vacuna de Pfizer

El combate científico contra la pandemia del covid-19 ha hecho este lunes dos pasos muy significativos. Por un lado, la multinacional norteamericana Pfizer ha anunciado que los primeros datos sobre su prototipo de vacuna, desarrollado junto con la biotecnológica alemana BioNTech Group, demuestran que tiene una efectividad del 90%. De la otra, el presidente electo norteamericano, Joe Biden, ha puesto en marcha el llamado task force contra el coronavirus, un equipo de expertos y científicos de diferentes tendencias ideológicas, que se encargará, cuando tome posesión, de asesorarlo sobre las políticas públicas necesarias para frenar los efectos de la pandemia.

Se trata de un gesto que quiere marcar una diferencia sustancial con Donald Trump, que se ha enfrentado a lo largo de toda la crisis sanitaria a sus propios expertos, como por ejemplo Anthony Fauci, al cual pretendía despedir como director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas si ganaba las elecciones. La actitud acientífica de Trump, que se resistió hasta el final a llevar mascarilla y que ha hecho la campaña sin asegurar las distancias de seguridad entre sus seguidores, ha sido objetivamente un obstáculo para la lucha contra la pandemia en un país, los Estados Unidos, que está a punto de llegar a los 10 millones de infectados y los 238.000 muertos. Un gesto de sentido común como el de llevar mascarilla se ha politizado hasta el punto que el trumpismo más radical sembraba dudas sobre su eficacia y atacaba las medidas de confinamiento.

Esperamos que la llegada de Biden en la Casa Blanca signifique el regreso de los Estados Unidos a la vía científica contra el coronavirus y también el regreso a la cooperación internacional a través de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el resto de organismos interestatals. Solo el camino de la búsqueda científica y la cooperación internacional puede llevar a la humanidad a superar esta y las otras grandes crisis planetarias. Y el mejor ejemplo lo ha dado la colaboración entre una empresa norteamericana (Pfizer) y una de alemana (BioNTech Group) para desarrollar el prototipo de vacuna que ahora mismo está más avanzado.

El anuncio provocó una reacción de euforia a las bolsas, que subieron entre un 5% y un 8,5%, puesto que los mercados interpretaron que empieza a verse la luz al final del túnel de la recesión económica. En paralelo, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció que la UE tenía un acuerdo con la multinacional para obtener 300 millones de dosis. Poco a poco, pues, los astros se van alineando para, en un plazo no inferior a los seis meses, empezar a pensar en una eventual salida de la crisis.

Pero del mismo modo que la cooperación internacional habrá sido clave para el desarrollo de la vacuna, también lo será para su distribución equitativa en todos los rincones del planeta. Este es un reto ingente, puesto que solo si se inmuniza a toda la población se podrá decir que el virus habrá sido derrotado. Y aquí Joe Biden puede volver a tener un papel muy importante si decide liderar esta respuesta global a la pandemia de instituciones como la OMS, que habrá que reforzar de cara al futuro.

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