Emergencia feminista

Los violadores no están solos, efectivamente. Hay una cadena de complicidad repugnante

Mientras aclaramos qué cobra la clase media en general, el Foro Económico Mundial ha presentado su Informe anual de la brecha global de género. Calculan que la discriminación tardará aún 257 años en desaparecer. De acuerdo que las mujeres tenemos una esperanza de vida un poco más larga, pero me parece exagerado esperar una eternidad para disfrutar de las mismas oportunidades que los hombres. Una huelga mundial indefinida de mujeres sería la mejor opción. Detener el mundo es la respuesta más adecuada. Aunque, si tenemos en cuenta cómo los gobiernos mundiales se toman la urgencia climática, es posible que el mundo se detenga un poco antes y todo el mundo deje de cobrar. Y de respirar.

En Baena, Andalucía, unos padres han denunciado al profesorado porque su hijo asistió a unas actividades relacionadas con la conmemoración del 25 de noviembre, el Día Mundial contra la Violencia Machista. En Andalucía no hay violencia machista porque lo dice Vox y no tiene sentido que a los estudiantes les instruyan en ciencia ficción. La realidad indica que es posible vivir en dos planetas diferentes en un mismo espacio. La realidad constata de una manera brutal que la violencia machista se manifiesta constantemente y que se tiene que educar en el feminismo para crear un rechazo mayoritario contra esta violencia y la violencia en general. Pero la Junta de Andalucía, la del PP, Ciudadanos y Vox, está ocupada pensando en otras cosas. Por ejemplo, en estos premios que ha creado para premiar a las familias con más hijos. Como cuando Franco, pero en lugar de dinero les dan un diploma. Todo, siempre, es susceptible de empeorar.

Dos de los condenados por violación a una menor de 14 años en Manresa están en orden de búsqueda y detención. No se han presentado a las vistas que ha pedido la Audiencia de Barcelona. Los sentenciados son culpables, según el tribunal, de abuso y no de agresión porque, como la chica había bebido, no necesitaron el uso de la fuerza para violarla. ¿Qué hacen estos hombres en la calle? En Aranda del Duero, unos cientos de personas se reunían para apoyar a los violadores condenados por agresión sexual a una menor de edad. "No estáis solos", gritaban, parafraseando uno de los lemas feministas de apoyo a las víctimas de la violencia machista. Los violadores no están solos, efectivamente. Hay una cadena de complicidad repugnante que se apresura, cada denuncia de violación, a criminalizar la mujer desde todos los ámbitos. La histórica provocación femenina. La histórica testosterona masculina. Las mujeres somos todas unas putas. Partimos de esta base. Que no te regalen un curso de defensa personal esta Navidad. Regálate un buen ataque. Y cambiemos la historia. Que nuestra libertad no llegará en camello. Que son nuestros propios pies los que nos llevan. Tampoco esperéis que os sigan los miembros de la Real Academia de la Lengua Española, la RAE, que no se plantean incluir en el diccionario el concepto de "violencia de género" hasta el 2026. Yo de ellos me esperaría a la desaparición de la brecha salarial. O a la llegada del apocalipsis. En caballo, siempre.

La oncóloga Cristiana Sessa decía, en una entrevista a este diario, que "cuando un hombre tiene dolor se le envía a Urgencias. A una mujer se le dice que es ansiedad". Creo que es difícil mejorar en un resumen tan preciso la situación de las mujeres. La credibilidad de las mujeres. La sentencia que nos cae cada día. Pero creo que es posible mejorar nuestra situación y por eso tenemos que tener claro, todas y todos, que la igualdad y el respeto no son deseos de Navidad. Son exigencias diarias, y no vamos a esperar 257 años para verlas llegar.

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