EDITORIAL

¿Por qué no constaba ningún antecedente policial del imán de Ripoll?

Hay demasiadas preguntas en el aire sobre la relación de Es-Satty con el CNI y la Guardia Civil

La pregunta es inquietante: ¿por qué no constaba ningún antecedente delictivo del imán de Ripoll, Abdelbaki se-Satty, en los registros policiales? El sumario del 17-A, al que ha tenido acceso el ARA, lo deja meridianamente claro. En la investigación realizada por los Mossos los días inmediatamente posteriores a los trágicos atentados de Barcelona y Cambrils se llegó a la conclusión siguiente en relación al inductor y organizador de los ataques terroristas: "Sin registro de detenciones por ningún cuerpo policial".

¿Como puede ser que no constara nada? ¿Alguien lo borró? Y si es así, ¿con qué fin o en función de qué acuerdos? El caso es que, según consta en el mismo sumario del 17-A, y tal y como informamos ayer, Es-Satty había recibido años antes cuatro visitas en la cárcel de Castellón, donde cumplía condena por tráfico de drogas, de agentes del CNI y la Guardia Civil. En concreto, estas entrevistas tuvieron lugar entre abril de 2012 y marzo de 2014, poco antes de que el futuro imán de Ripoll saliera en libertad. De hecho, en noviembre pasado el mismo CNI admitió "contactos" con Es-Satty después de que informaciones periodísticas le hubieran calificado de "confidente" de la inteligencia española. Era, pues, un delincuente conocido al que se había hecho un seguimiento. Por lo tanto, es difícil pensar que los cuerpos estatales de policía desconocieran su radicalización. Porque -y de nuevo debemos referirnos al sumario del 17-A-, en prisión, Es-Satty ya dirigía las plegarias a pesar de no evidenciar una radicalización explícita, aunque antes de su ingreso en el centro penitenciario ya había mostrado síntomas claros, como reconocen diferentes testigos de su paso por la mezquita de Vilanova y la Geltrú en 2009.

Empiezan a haber demasiadas evidencias en torno a la relación de los cuerpos de seguridad estatales con el cerebro del 17-A. Se deberían aclarar porque, si no, la opinión pública tendrá el legítimo derecho de desconfiar, sobre todo después de ver los intentos, posteriores a los trágicos hechos, de cargar torpemente la responsabilidad de los atentados en supuestas negligencias de la policía catalana. El hecho de que no constasen sus antecedentes delictivos provocó, por ejemplo, que un agente de los Mossos descartara el aviso informal de un colega belga sobre la figura de Es-Satty. Era alguien oficialmente sin ningún antecedente... ¿Quién fue realmente negligente, pues? ¿Quién dejó que Es-Satty, un potencial yihadista, campase libremente por Cataluña, ejerciendo una labor de imán que animaba a "matar infieles" desde la mezquita, haciendo viajes a Bélgica y Francia -donde todo apunta a que tenía contactos terroristas- , radicalizando un grupo de jóvenes y liderando con ellos la preparación de los sangrientos atentados de hace un año?

Ahora que estamos a las puertas del primer aniversario del ataque terrorista del 17-A, por respeto a las víctimas y para la tranquilidad de la ciudadanía, ya sería hora de aclarar toda esta trama oscura que rodea la lamentable figura de Es-Satty. Hay demasiadas preguntas en el aire que reclaman una respuesta concreta.

Més continguts de