VISCA EL SISTEMA

Este rollo asfixiante de la policía violenta

El "rollo fiscalizador de la lengua" que tenemos que aguantar es el del nacionalismo español

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, se ha quejado “del rollo este fiscalizador de la lengua”, en respuesta a los que la criticaban por cambiar al castellano, como había hecho en un vídeo “para llegar a más gente”, según ella. Tres cosas a decir sobre la detonante réplica de la alcaldesa. Una: quien quiera ocupar un cargo público, y más uno tan prominente como la alcaldía de Barcelona, tiene que estar dispuesto a una fiscalización constante de todos y cada uno de sus actos; en caso contrario no se tiene que presentar. Dos: ni Marianne Borgen –alcaldesa de Oslo, de izquierdas–, ni Kostas Bakoyannis –alcalde de Atenas, conservador– ni Karin Wanngard –alcaldesa de Estocolmo, progresista– abandonan en sus alocuciones el noruego, el griego o el sueco, lenguas comparables al catalán por número de hablantes, para pasarse al inglés y así “llegar a más gente”. Tres: si hemos tenido que aguantar todos juntos, y de hace mucho tiempo, un rollo fiscalizador de la lengua, este ha sido y es el que promueve (también en contra de los castellanohablantes, al fin y al cabo) el nacionalismo español. Y añadiríamos unas palabras del pensador valenciano Joan Fuster, que este lunes habría cumplido 98 años, y que con este motivo eran recuperadas, también en Twitter, por la  Revista de Catalunya: “Hablar de una cualquier marginación del castellano en los Països Catalans es, sobre todo, añadir a los odiosos trucos del genocidio franquista, un plus de ignominia”.

Se da, sin embargo, el caso de que, justo el día antes de todo este rollo, un agente de la Guardia Urbana de Barcelona disparó contra un indigente (dos disparos, uno de ellos al estómago) por haberse mostrado agresivo con la policía. Los hechos están en proceso de investigación, pero convendremos en que la polémica sobre la lengua, siempre exitosa en nuestra casa y últimamente muy encendida, le ha ido de maravilla a Ada Colau para no tener que dar explicaciones sobre este hecho vergonzoso. Lo delegó en el teniente de alcalde de Seguridad de Barcelona, Albert Batlle, que justificó la violencia policial con el mismo argumento que el sindicato policial SFP-Fepol: que el sintecho amenazó a los agentes “con un cuchillo de grandes dimensiones”.

Las personas que viven en la calle, incluso si llevan un cuchillo de grandes dimensiones, se suelen encontrar en un estado de deterioro serio, tanto físico como psicológico y emocional. Si la manera que tiene la policía de parar a una persona que se encuentra en esta situación es dispararle, quiere decir que todos estamos en un peligro serio, pero no debido a los indigentes, sino a la policía. Los hechos recuerdan a la muerte de la perra Sota, pronto se cumplirán dos años, también a disparos de un guardia urbano que afirmaba que el animal se había mostrado agresivo. Curiosamente, era la mascota de otro sintecho. Y tres sintecho de Barcelona fueron asesinados durante el confinamiento, como recuerda la entidad del tercer sector Arrels Fundació, que sigue de cerca este caso de ahora. El indigente tiroteado se encuentra estable dentro de la gravedad, pero perfectamente podría estar muerto. Eso sí que es un rollo asfixiante.

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