31/12: El año de Rosalía

El fenómeno Rosalía ha sido excepcionalmente transversal. Y me parece significativo

Uno de los hechos más interesantes del año que se acaba es el fenómeno Rosalía: la consagración mundial de la cantante de Sant Esteve de Sesrovires como una referencia cultural de masas, en un tiempo de fragmentación de los referentes. Cuando con frecuencia los fenómenos culturales se producen dentro de una burbuja, ya sea geográfica, estética o generacional, el fenómeno Rosalía ha sido excepcionalmente transversal. Y me parece significativo. No por una pura cuestión de gustos musicales, sino porque no es un fenómeno azaroso, oportunista, diseñado en laboratorios de marketing. Rosalía nace de la vocación, el trabajo, la tenacidad y la formación. Ha madurado a base de años y de esfuerzo, e instituciones como el Taller de Músics o la Esmuc son testigos. Es fruto también de una suma de tradiciones: por lo tanto, nos subraya el valor de la tradición cultural -siempre rehecha y renovada- como una oportunidad y no como una condena o un monopolio. Y el fenómeno Rosalía, sin ser ideológico ni ideologizado, no pasa de perfil por las cuestiones de su tiempo, desde el ascenso de los fascismos hasta la violencia machista. La naturalidad en el uso del catalán es significativa en este sentido. El 2019 ha sido el año de Rosalía. Es una de las cosas buenas que se puede decir de este año.