"Por Dios y por España"

La extrema derecha europea y el integrismo católico han decidido unirse en un yihadismo verbal

Los diputados de Vox en las Cortes Valencianas han jurado sus cargos “por Dios y por España”, repescando la fórmula funeraria sobre los caídos que utilizaba el franquismo. En Italia, Salvini, en un mitin conjunto de la ultraderecha europea, ha dicho que el inmaculado corazón de María los llevará a la victoria, antes de besar un rosario. La extrema derecha europea y el integrismo católico han decidido unirse en un yihadismo verbal que invita a la Europa Occidental a renunciar a una de las grandes conquistas de la modernidad: la separación de la Iglesia y el estado, de la religión y la política, del delito y el pecado. Una confusión de la que habían nacido —por acción y por reacción— algunas de las páginas más negras de la historia del continente. Vox y Salvini —y otros del mismo talante— vuelven a utilizar el nombre de Dios para hacer política y querrían convertir el precepto religioso en ley civil. El nombre de Dios, pero no del Papa: en el mitin de Milán hubo silbidos para el papa Francisco. Eso es un desastre para la democracia y para los ideales europeos de modernidad. Pero es sobre todo un desastre para la Iglesia, para los cristianos. Son ellos y su jerarquía los que deberían hacer su condena más contundente. O marcan distancias o los arrastrarán.

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