¿Es Cataluña la comunidad autónoma más favorecida?

Disponemos, desde el 2016, de un instrumento muy valioso para evaluar el bienestar efectivo: el IPS

¿Es Cataluña la comunidad autónoma más favorecida? / GETTY

La publicación de los resultados de la encuesta del CEO para toda España ha sido impactante. Ha incluido preguntas tan interesantes como la opinión que se tiene sobre cuáles son las comunidades autónomas más favorecidas por el gobierno central. En el resto del Estado se ve Cataluña como la más favorecida (64,7%) a mucha distancia del País Vasco y Madrid. ¿Cuánta verdad hay en este sentimiento? Podemos sospechar que se confunde "favorecida" con "la más rica" o, hilando más fino, se confunde "favorecida" con "la que recibe más dinero del gobierno central".

Disponemos, desde el año 2016, de un instrumento muy valioso para evaluar el bienestar efectivo, consecuencia, esencialmente, de la provisión de servicios públicos, pagados con recursos públicos. Es el índice de progreso social (IPS) elaborado por la Comisión Europea para todas las 272 regiones de la Unión Europea. En el caso español, estas regiones coinciden con las comunidades autónomas. El IPS quiere ser una alternativa al PIB per cápita. No está construido con datos económicos sino con cincuenta indicadores principalmente descriptivos de los resultados que se quieren controlar (mortalidad, siniestralidad en las carreteras, emisiones de CO2, internet, matriculación postsecundaria, etc.) pero también con indicadores subjetivos de percepción (confianza en la justicia y en la policía, tolerancia con las minorías, satisfacción con la vivienda, satisfacción con la calidad del aire, etc.). Los resultados quizás presentan algunos sesgos entre países debidos a los indicadores más subjetivos. Sin embargo, el grueso de los indicadores son medidas inequívocas y dan solidez al ejercicio. En cualquier caso, nos permiten una aproximación fresca, nueva y precisa los niveles de bienestar de las comunidades del Estado.

Cataluña es la cuarta comunidad autónoma en PIB per cápita, pero la duodécima (de diecisiete) en el índice de progreso social

¿Qué sale? Con unos datos que corresponden al periodo 2010-2013, en plena crisis, los IPS de las comunidades españolas están encabezados por las tres más ricas de España: primero, Madrid, la más rica; segundo, el País Vasco, y tercero, Navarra. Cuanto más ricas, mejor índice de progreso social. La cuarta por PIB per cápita es Cataluña, pero es la duodécima (de diecisiete) en IPS. ¿Hay alguna otra comunidad que sufra una calificación tan mala en "progreso social" partiendo de una buena posición en PIB per cápita? Sí. Las Islas Baleares serían la séptima y pasan a ser la decimosexta. Todas las demás mantienen aproximadamente su posición en PIB per cápita cuando se miden en progreso social. Las principales beneficiarias son Cantabria (sube cinco posiciones en IPS), Asturias (sube cuatro) y unas cuantas que suben tres.

¿Qué puede explicar la fuerte caída de Cataluña y las Islas Baleares? Los signos políticos de los gobiernos autonómicos han sido diferentes y no pueden ser una explicación convincente. La coyuntura económica ha sido la misma que en otras comunidades, especialmente las mediterráneas, donde el turismo y la construcción han sido muy importantes, y la crisis durísima. La calidad institucional ha sido comparable a muchas otras. Sólo hay un elemento suficientemente potente para explicar que las buenas posiciones en PIB per cápita se acaben traduciendo en pobres resultados de bienestar medidos por el índice de progreso social: las balanzas fiscales. Cuando se han podido medir las balanzas fiscales por el método del flujo de caja (donde se hace el gasto), las Islas han sido siempre las más desfavorecidas, y Cataluña ha sido la segunda más desfavorecida. Cuando el propio gobierno del Estado hizo el cálculo, para el año 2005, resultaba que el déficit fiscal de las Islas era del orden del 14% de su PIB, y Cataluña lo tenía del 9% del PIB. Estas redistribuciones de renta han empobrecido las comunidades que las han sufrido. No sólo han sido solidarias con comunidades más pobres, sino que han transferido renta a comunidades más ricas y a otras, más pobres en PIB per cápita, que se han convertido mejores en IPS. Para las Islas y para Cataluña ha resultado una inferior prestación de servicios públicos, independientemente de quien gobernaba.

El conflicto es estructural. Se enfrenta no sólo a intereses muy arraigados, sino también a la percepción, alimentada por los medios estatales que desinforman sistemáticamente, que Cataluña es la más beneficiada por el Estado. ¡No hay nada más lejos de la realidad!

Se pueden hacer políticas bienintencionadas de redistribución de riqueza y de incremento de la prestación de servicios públicos a escala local y a escala autonómica, y serán muy bienvenidas, pero el problema principal es el desequilibrio entre los recursos que se queda el Estado para hacer lo que quiera y los que retornan a las Islas y a Cataluña. Mientras esto no se corrija a fondo, las amargas quejas catalana y isleñas seguirán estando muy bien fundamentadas.

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