El análisis de Antoni Bassas: '¿Cómo los sacamos de aquí?'

“Hace años que avisamos. Después llega la tragedia y nos ponemos de luto político. Esto de Badalona se volverá a repetir y se repite cada día”

Al final, en la fábrica de Badalona murieron tres personas, dos están críticas y cuatro heridas graves.  

En la portada, esta fotografía tan triste, la de los bomberos bajando a la calle el cadáver de una de las víctimas del incendio, que parece que se originó con una vela.

Tragedia en Badalona

Hoy los medios explican que la mayoría de ocupantes de la nave eran migrantes que hacía más de ocho años que vivían en la nave, o sería más exacto decir que malvivían en la nave. No tenían agua, parece que en algunos rincones había luz pinchada de mala manera. La mayoría, cuando empezaron a notar que el espacio se llenaba de humo, saltaron por la ventana. Los que estaban en el segundo piso no se hicieron nada. Uno que se lanzó desde el cuarto murió. Desde la calle pedían a la gente que lanzara colchones y almohadas para amortiguar el golpe de la caída.

"Una vez fuera recibíamos 'whatsapps' en los que nos decían: «Sacadnos de aquí, nos estamos quemando»"

En esta página hemos recogido testimonios  que explican la angustia de esos minutos, que debieron de ser horribles.

Hoy el incendio está apagado, la nave ya no humea, pero queda como prueba ennegrecida de un drama previo.

Una pelea de competencias sobre la gente sin hogar deja un vacío de poder. ¿Cuántas naves industriales abandonadas y ocupadas como esta no debe de haber en Catalunya y cuánta gente no malvive en ellas? Porque, claro, nosotros, usted y yo, conocemos a estas personas: son las que van con la carretilla del súper recogiendo chatarra por la calle, las del top manta, los vendedores ambulantes. Las calles están llenas. Son personas. No van por la calle de día y por la noche ya no existen. En algún lugar tienen que encontrar cobijo nocturno. Son los afectados por una rueda burocrática infernal: como no tienen papeles, no pueden trabajar, y como no pueden trabajar no tienen papeles ni pueden integrarse en una vida económica más o menos normal. Pero están aquí, entre nosotros.

Un tira y afloja por las competencias sobre el sinhogarismo que deja un vacío de poder

Por eso es comprensible este mensaje, de esta mañana, de la parroquia de Santa Anna, de Barcelona (donde tienen un hospital de campaña que da comida y asistencia médica a personas como estas), que dice:

El drama de Badalona vuelve a poner a cuerpo descubierto una situación legal que no arreglamos, y una situación social para la cual hay muchos parches y muchos voluntarios, que hacen un trabajo magnífico, pero insuficiente. 2020, el año en el que al Estado (y cuando digo Estado quiero decir el español, pero también la Generalitat y los ayuntamientos) le hemos visto las costuras.

Nuestro reconocimiento para los que trabajan en primera línea, un recuerdo para los que sufren, para los presos políticos, para los exiliados, y que tengamos un buen día.

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