BUENOS DÍAS

Entre la Coca-Cola y la Pepsi-Cola

El día después del debate Trump-Biden me preguntan cómo es posible que en un país de 328 millones de habitantes y un talento que llena la lista de premios Nobel, el aspirante a sustituir al presidente pijo sea un señor que pronto cumplirá 78 años y lleva unos 50 en la política. La respuesta es el sistema, que es el que paga las campañas y quiere saber con quiénes se juega el dinero. El mismo sistema que impide un debate público en condiciones sobre la sanidad pública o el cambio climático, porque la televisión depende de la inversión publicitaria de las farmacéuticas o las petroleras o el complejo militar industrial. Derrotada la URSS, el pensamiento político del país se ha decantado tanto hacia la derecha que un norteamericano medio ha oído miles de veces que sanidad pública y comunismo son sinónimos. Por eso, cuando vienen las elecciones a menudo tienen que elegir entre la Coca-Cola y la Pepsi-Cola.

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