EL SUPLENTE

De doce a siete

Los lateros merodean y los triciclos vuelan por el Port Olímpic. 'Goooood morning Vietnam!'

El primero de agosto, el teniente de alcalde de Seguridad de Barcelona, Albert Batlle, anunció un operativo policial de alta intensidad en el Port Olímpic. De doce a siete. Cada noche. Todo agosto.

Aparezco a las doce de la noche en el Port Olímpic. Hablo con los responsables del operativo y me cuentan que esta noche serán cuatro vehículos, tres motos y cuatro furgonetas más agentes de paisano. Bajo a la zona de ocio, así es como la llaman. En el muelle de Gregal se concentran los restaurantes, todos cubiertos de madera y motivos marineros en un ostentoso simulacro de autenticidad. En el muelle de Mestral, se apiñan lo que llaman "locales de ocio". Delante de cada local, una carpa. Muchas de ellas llenas de pipas de shisha, unas pipas de agua donde se fuma un tabaco aromatizado típico de Oriente Medio.

Me detengo en el punto donde los videos muestran que hubo la paliza mortal a un joven chino por parte de otros jóvenes, rusos. Hay lugares de memoria y lugares de olvido. Ninguna placa, ningún ramo. Murió en zona de ocio. El teniente de alcalde de Seguridad calificó su muerte como "un punto de inflexión". Hay muertes, crímenes y, se ve, puntos de inflexión.

Mossos me lo explica: "Ahora todo está tranquilo; es a las cinco, cuando cierran los locales, que empieza la parte "entretenida".

Me lo pienso y me voy a casa.

A las cinco y media de la mañana vuelvo. Las despedidas de soltera con las chicas adornadas con orejas luminosas, los adolescentes urgentes y tensados buscando al otro, las paellas de pescado para catorce, han dejado paso al bajón anímico que acompaña a la bajada de persiana de todo bar.

Los lateros merodean y los triciclos vuelan. 'Goooood morning Vietnam!' Símbolo de la decadencia del feo e injusto Modelo Barcelona, se apoderan rápidamente de las vías y las aceras. Como un servicio alternativo de taxi, van y vienen llevando a turistas. Muchos de ellos subcontratados y sin papeles. Exotismo ante la parada del 47.

Un repartidor de Glovo, con chanclas y la maldita caja amarilla en el lomo, arrastra los pies por el paseo Marítimo de la Barceloneta. Anda como perdido. Lleva rato paseándose. Dos chicas salen del Pacha y lo llaman. Son las clientas. Les pasa dos bolsas del McDonalds. Del McAuto de la ronda litoral. El único sitio abierto.

La Guardia Urbana está frente a las discos. Me informan que son tres furgonetas y cuatro o cinco coches, aunque el personal va y viene, atendiendo otros servicios. No hace falta ser un experto en seguridad para saber que este dispositivo concentra efectivos en un lugar y vacía todos los demás. De hecho, los ARRO han dejado de hacer el mismo trabajo en Salou para venir a este 'Neosalou' del Port Olímpic.

Sale el sol en la playa del Somorrostro. Ella ya lo ha vivido, todo esto. Buscarse la vida en medio de la simple belleza del amanecer.

Las furgonetas del ARRO dan vueltas entre la sede de Sailing Day Barcelona y la de Catamaran Sensation. Incidente entre dos hombres y una mujer. Bajan todos los efectivos. En cinco minutos y entre apelaciones a uno de los dioses verdaderos, se marchan todos.

A las 06:26 en mi móvil, apagan el alumbrado. Ahora es el sol quien vigila. Todo agosto. De siete a doce. 

Cuando llegue septiembre, hablamos.

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