La fractura irreparable

Sea cual sea el resultado final de esta contienda electoral, hay una cosa que Trump ya ha conseguido: una fractura irreparable en su propio país. Incluso si acabara derrotado, ha quedado claro que su base electoral es sólida, y el Partido Republicano ya no tendrá margen para volver a la moderación. Los partidarios de Trump son auténticos believers que odian Washington y ven a los demócratas como una panda de comunistas y hippies. El tiempo de la concertación bipartidista ha muerto, al menos de momento, tal como pudo comprobar Obama durante su mandato. El Tea Party ha logrado su objetivo, que es apoderarse del Grand Old Party. Y no lo soltará.

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