Aceite de hígado de bacalao

El que mató a su marido se paseó por el pueblo con el reloj del fallecido durante años

Que el PP y Ciudadanos hayan rechazado la admisión a trámite de la propuesta de reforma de la ley de amnistía para poder juzgar los crímenes cometidos por el franquismo se entiende. Pero no se entiende que lo haga un partido que -además de español- se llama obrero y socialista, como es el PSOE, con su franquicia, el PSC, el Partido Socialista de Cataluña. La propuesta era de ERC, Unidos Podemos, el PNV, el PDECat, Compromiso, Bildu y Nueva Canarias. Me parece que no me dejo ninguno. Pero se ha estrellado en la valla de la derecha, PP y Ciudadanos, y la de la izquierda: PSOE. Recordemos que Alianza Popular, el antiguo PP, dijo que la amnistía de 1977 "no era buena para España". Santa razón.

Alguien puede pensar, en genérico, que no hace falta una ley como esta. Que de lo que se trata es de olvidar. De hacer borrón y cuenta nueva. De perdonar. De no remover los lodos del pasado. De no hurgar en las heridas. De todo esto. Y entiendo que, en genérico, esto sea correcto. No lo es, sin embargo, si vamos al terreno particular. Una mujer de mi familia. Tenía unos treinta años cuando todo aquello pasó. Hasta hace muy poco, estaba viva. Le raparon la cabeza porque era una manera de señalar a las rojas. Le hicieron tomar aceite de hígado de bacalao para que se cagara encima. Lo tenemos que decir así, porque fue así. Entonces, la obligaron a desnudarse y quedarse solo en combinación (eso que ahora llamamos ropa interior). Una vez en combinación y rapada, la hicieron subir a un carro y la pasearon por todo el pueblo. Como había tomado aceite de hígado de bacalao se cagaba encima. Los hijos la veían encima de aquel carro. El que mató a su marido se paseó por el pueblo con el reloj del fallecido durante años.

Y ahora que me diga el PSOE que esto no se tiene que juzgar.

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