No eran insectos, eran ciudadanos

Los perdedores de las generales prepararán la gran batalla y la crispación se exportará a Madrid

La marquesa de Casa Fuerte se trasladó determinada y estilosa, con el salacot perfecto para la ocasión. Armada con su afilada lengua, maneras suaves y lecturas exquisitas de club universitario de élite, llegó a la Colonia, donde confundió inteligencia con soberbia y el trabajo de la política con el de un entomólogo. Viendo insectos donde había ciudadanos perdió capacidad de comprender la realidad. En la noche electoral la candidata del PP convertía a su partido, hasta hacía poco en el gobierno del Estado, en una formación residual. Los catalanes constitucionalistas le demostraban que el complejo de superioridad no funciona para pedir que te tengan confianza y que el menosprecio no es un programa político aceptable. A las puertas de unas elecciones municipales, autonómicas y europeas, la política española queda en suspense hasta el 26 de mayo. Solo tendremos una pista sobre potenciales acuerdos con la formación de la Mesa del Congreso y, mientras tanto, los perdedores de las elecciones generales prepararán la gran batalla. La crispación se exportará a Madrid con un Rivera crecido, un Casado zombi y la ultraderecha entrando a caballo en el hemiciclo del Congreso. Sánchez tendrá que releer su 'Manual de resistencia'. En Cataluña, este mes no faltarán trampas para evitar que los candidatos independentistas lleguen al Parlamento Europeo culminando la estrategia de denuncia con los altavoces internacionales. De entrada, la Junta Electoral Central intervino ayer con una nueva decisión colonial que no ve ciudadanos libres, sino rebeldes.

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