Historia de un crimen

El tratamiento de los sucesos no es fácil, pero no todos los medios actúan igual

La televisión tiene momentos álgidos de histeria con el tratamiento de los sucesos, que cuando se acompañan de oportunismo político muestran una de las caras más miserables de nuestro oficio. Hace unos días que asistimos a una de estas demostraciones de explotación del morbo a la que nos tienen acostumbrados periódicamente TVE, Antena 3 y Telecinco. Mientras la madre del pequeño Gabriel pedía "que no se extienda la rabia", las cámaras perseguían cualquier detalle, cualquier gesto, y llenaban de palabras vacías lo que debería haber sido un denso y respetuoso silencio por un dolor que se intuye insoportable. En una de estas conexiones, un presunto reportero se dirigía a los padres del niño: "Podéis estar contentos porque habéis ganado un ángel". Los padres de la criatura, que utilizaron a los medios para la búsqueda, han quedado después engullidos por la trituradora de emociones televisiva.

El tratamiento de los sucesos no es fácil porque son hechos de interés público que llevan incorporado un alto contenido emocional, pero no todos los medios actúan igual. Las mismas reinas de la telebasura que critican a TV3 desde sus atalayas acusándola de parcialidad sin verla, deberían hacer una inmersión sobre el tratamiento decente que hace de los sucesos. Ni todos los periodistas son iguales, ni hacer telebasura es inevitable. Tampoco es imposible decir no cuando una cobertura televisiva te pone al límite de la deontología profesional, si es que tienes.

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