La ficción del Reino (federal) de España

Como dijo Mas-Colell en Londres, es un enigma por qué España no quiere ser como Canadá

ESTHER VERA
ESTHER VERA

Con el Estado profundo alineado contra el movimiento soberanista con políticos, jueces y medios, y la política catalana descabezada y mostrando estrategias contrapuestas en público, conviene mirar au-dessus de la mêlée. Es lo que hicieron este miércoles un grupo de economistas en Londres, en un debate en la London School of Economics (LSE). En un momento de autocrítica independentista en Cataluña, sobrevolava el interesante debate una cuestión de fondo: ¿tiene España una visión realista de sí misma?, ¿es España reformable? Resulta evidente que el independentismo no ha sabido calibrar las fuerzas del Estado, pero llama la atención la falta de autoanálisis de los partidarios del statu quo. ¿Cómo se puede seguir afirmando que España es un estado casi federal y descentralizado? ¿Cómo se puede decir que es un estado "disfuncional" que afecta por igual a todos los ciudadanos y no sólo a los catalanes?

Cataluña no será independiente a medio plazo y los soberanistas han demostrado que la estrategia elegida no funciona para conseguir la mayoría democrática que necesitan. Pero la incapacidad para analizar la debilidad democrática y judicial española, el autoengaño sobre la pretendida descentralización del Estado y su modernidad, son la mejor garantía –junto con el uso de la fuerza– para que avance un catalanismo sin complejos que tiene un estado propio como meta. Como dijo Mas-Colell en Londres, es un enigma "por qué España no quiere ser como Canadá". La garantía del cambio en Cataluña es el inmovilismo autocomplaciente español.

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