CRÍTICA TV

El nuevo turismo de asesinatos

Turismo de asesinatos al servicio de la conspiración

El miércoles volvían a la televisión las imágenes de las tres niñas de Alcàsser asesinadas en 1992 y las de los culpables de ese crimen. El motivo: habían encontrado, aparentemente de casualidad, unos fragmentos de falanges en el lugar donde aparecieron los cuerpos. En La Sexta, dentro del espacio de sucesos 'Expediente Marlasca', hablabron del tema por la tarde. Nos mostraban la fotografía de un papel de aluminio arrugado, como si fuera de un bocadillo, con los huesos dentro. Lo más delirante es que la pantalla estaba partida y justo al lado nos anunciaban un programa de Alberto Chicote que emitirían por la noche titulado '¿Te lo vas a comer?'. Era inevitable que nuestro cerebro asimilara la imagen y el rótulo de la pregunta como un mismo mensaje, lo que provocaba un resultado terrible. Manu Marlasca, el presentador, decía para cerrar el tema: "De los pequeños errores, de pequeñas verdades, se han construido grandes teorías de la conspiración. No las alimentemos".

A la mañana siguiente, en 'Espejo público', entrevistaban por teléfono al hombre que había encontrado los huesos, un tal Vicente, que intervenía con la voz distorsionada. Luego comenzó la conexión, aclaró que no pretendía sacar beneficios de ello pero que aceptaba la invitación porque estaba muy molesto con lo que se había dicho sobre él en las redes sociales. El hombre explicó que había visto la serie documental de Netflix sobre el crimen de Alcàsser y que, "alentados por la curiosidad, al igual que cualquier excursionista se sube a una montaña, fuimos ahí". Fue al escenario del crimen con su pareja, se sentaron a comer y descansar, y de casualidad vio un fragmento blanco en el suelo que le pareció un hueso. Removió un poco la tierra con un bastón y aparecieron tres fragmentos más. Los fotografió, los envolvió con el papel de aluminio del bocadillo, se los puso en el bolsillo, contactó con un experto forense de la televisión y, obedeciendo a sus consejos, los llevó a la Guardia civil. Además, el hombre se había tomado la molestia de descargarse el sumario del caso de internet para leérselo. "Qué imagen, ¿no, Vicente? ¡Qué duro!" El hombre explicaba que él no quería añadir más dolor a las familias de las niñas pero que le molestaba mucho que le hubieran dicho friki por haber hecho aquella peculiar excursión. El programa se indignaba pensando que veintisiete años después del crimen todavía hubiera restos óseos, lo que demostraba que la escena no se había investigado de manera conveniente y que se deberían aclarar muchas incógnitas. Nacho Abad agradecía al entrevistado la conversación: "Te agradezco que hayas entrada en el programa para desmentir a los maledicentes que te han tratado de friki", y le felicitaban por haber actuado correctamente. Seguramente estamos ante un nuevo género televisivo: gente curiosa por los circos mediáticos alrededor de crímenes que va al lugar de los hechos a inspeccionar y hacer hallazgos (que casualidad) que alimentan más el espectáculo. Turismo de asesinatos al servicio de la conspiración. Al igual que hace veintisiete años, el crimen de Alcàsser continúa sirviendo para innovar en los esperpentos televisivos más grotescos.

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