La policía hace bien su trabajo

¿Tienes confianza en la policía? Si es así es probable que no seas parte de los perdedores sociales

El título de este artículo es una frase de la filósofa Elsa Dorlin quien dice que la principal tarea policial es controlar a los pobres y a quienes se movilizan contra las políticas que destruyen los servicios públicos, luchan por la vivienda o contra las políticas migratorias, etc. Así que en general, la policía hace bien su trabajo. A veces, generan imágenes poco gratificantes como las del desalojo de Plaza Cataluña durante el 15M y por ello son condenados. Siempre que se haga público. Las condenas a las fuerzas de seguridad se pueden contar con los dedos de una mano.

¿Tienes confianza en la policía? ¿Te sientes segura ante ellos? Si es así es probable que no formes parte de los perdedores sociales, tengas papeles y no suelas manifestarte. “¿Qué vidas corren el riesgo de ser acosadas, heridas o asesinadas, tratadas como si no fueran dignas de protección, indefensas ante el poder de la policía?”, se pregunta Dorlin. Precisamente, las raíces de los cuerpos de seguridad estadounidenses se encuentran en la necesidad de capturar a los esclavos que huían. La reciente muerte de George Floyd es un eslabón más de esa cadena, por eso el movimiento por los derechos civiles, hoy representado por el Black Lives Matter, siempre ha tenido en el punto de mira a las fuerzas de seguridad y reclama su abolición. Con ese horizonte, la estrategia inmediata de esos movimientos pasa por exigir recortes los presupuestos policiales.

Doce ciudades de EEUU se lo están tomando en serio y discuten esa reducción. Estamos hablando de urbes como Mineápolis que dedican una media del 11% de su presupuesto al departamento de policía –Chicago el 40%– mientras solo un 1,5% a vivienda o salud. La propuesta pasa también por quitarles funciones, desarmarlos en la medida de lo posible, sustituirlos por policía comunitaria y usar todo ese presupuesto para proporcionar más servicios públicos y fortalecer la comunidad.

No podemos pensar que esto afecta únicamente a EEUU. Aquí recordamos la muerte de Andrés Benítez en el Raval a manos de los mossos o la brutalidad de la represión del 1O. Varias sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos constatan la falta de voluntad política para investigar casos de torturas y malos tratos en España. Y no hay voluntad porque las fuerzas de seguridad son funcionales a los intereses opacos del Estado. Unas fuerzas de seguridad que cuando se revelan, a veces son compensadas con aumentos salariales, como ha sucedido recientemente con el objetivo de calmar a la Guardia Civil por la reciente destitución de Pérez de los Cobos. Este aumento salarial llega en medio de una recesión económica brutal cuya resolución en términos de otro posible rescate es incierto. ¿Vendrán más recortes? ¿Se están dedicando suficientes recursos para contener el malestar social? Si no hay políticas públicas hay policía: precisamente sirve para contener mediante la represión esos malestares sociales y también las protestas provocadas por los recortes que quizás padeceremos en otros servicios públicos socialmente necesarios.