El papel de la confianza para combatir la pandemia con éxito

Necesitamos respuestas claras y coherentes de los gobiernos centrales y locales y otras instituciones

Un ciudadano contagiado de coronavirus abandona la unidad de cuidados intensivos del hospital Clínic de Valencia / JUAN CARLOS CÁRDENAS / EFE / JUAN CARLOS CÁRDENAS / EFE
ESTER VILLALONGA OLIVES
Ester Villalonga Olives Socióloga, epidemióloga y doctora en Biomedicina. Professora titular de Epidemiología en la Universidad de Maryland (EE.UU.)

Hace unos años, en una visita académica a Japón, descubrí un fenómeno social que me pareció fascinante. En algunas zonas rurales donde mucha gente mayor vive sola, los vecinos más jóvenes eran muy conscientes de la vulnerabilidad de la gente mayor. Por eso pidieron a la gente mayor que pusiera señales en las ventanas cada mañana para que sus vecinos supieran que estaban bien y que no necesitaban ayuda. Cada mañana, los jóvenes hacían una ronda por el pueblo para que la gente pudiera actuar si la gente mayor necesitaba ayuda. Esta forma de solidaridad, denominada capital social, puede salvar vidas.

El capital social es el conjunto de recursos como la confianza, la cohesión social, los canales de información y los lazos sociales de los que disponen los miembros de un grupo o comunidad, como por ejemplo un barrio. Durante el confinamiento de la pandemia de covid-19, para mitigar el aislamiento mientras cumplíamos el distanciamiento social y físico, surgieron nuevas formas de capital social. Como las personas eran más conscientes de la vulnerabilidad de la gente mayor, había más organización comunitaria. La misma forma de solidaridad que presencié en Japón surgió en otras partes del mundo. La gente quería ayudar a los otros. Asistimos a notables actos de solidaridad, confianza, cohesión social virtual y compromiso cívico. Ahora que el destino no es individual, sino colectivo, y que todos nos enfrentamos al mismo problema, hemos sido testigos de la importancia de actuar como grupo.

Por poner un ejemplo, en nuestro país no hemos hecho un buen trabajo explicando qué es la transmisión comunitaria

Una pandemia presenta no solo un peligro físico, sino también social y, a pesar de que hemos puesto mucho énfasis en todas estas formas positivas de solidaridad, también hemos observado la fragilidad de nuestra sociedad. Una pandemia nos da pistas para entender dónde una sociedad es vulnerable y dónde es próspera. Algunas de las formas de solidaridad pueden permanecer con nosotros por siempre jamás después de la pandemia, pero científicos sociales como yo, que hace años que se concentran en el capital social en los campos de la salud pública y la epidemiología, observamos con alarma el problema de la falta de confianza. La confianza es un indicador muy importante del capital social, un concepto que pone énfasis en los aspectos de la cohesión social que son importantes para el éxito de nuestra sociedad. Actualmente hay falta de confianza y esto forma parte de la fragilidad de nuestra sociedad.

La confianza durante un acontecimiento como esta pandemia es vital para parar la propagación del virus. El problema es que hemos observado desconfianza en diferentes niveles. En primer lugar, hemos asistido a la falta de cooperación entre países. No ha habido una respuesta global coordinada a la pandemia, cosa que sugiere una falta de confianza entre países que hace que la respuesta sea muy problemática. En segundo lugar, ha faltado la confianza en la información que nos han proporcionado los gobiernos centrales y locales. Las luchas internas, las críticas, la difusión de mensajes contradictorios y el enfrentamiento entre partidos políticos crea confusión y hace que la gente sea menos consciente y no confíe en la importancia de las medidas preventivas. De hecho, hemos sido testigos de la falta de información para cumplir adecuadamente con las medidas preventivas. Para poner un ejemplo, en nuestro país no hemos hecho un buen trabajo explicando qué es la transmisión comunitaria o hasta qué punto es peligroso estar en el interior de un bar o restaurante o el uso del transporte público cuando hay falta de ventilación. Esto es preocupante. En tercer lugar, la falta de confianza entre vecinos ha surgido cuando los ciudadanos han observado que otros no cumplían el distanciamiento social y físico y no llevaban máscarilla cuando es obligatorio.

Se necesitan niveles más elevados de confianza para resolver las emergencias de salud pública. Ahora, más que nunca, el sentido de la comunidad y la solidaridad son vitales. Necesitamos cohesión y confianza entre países, entre partidos políticos y entre vecinos. Necesitamos mensajes y respuestas claras y coherentes de los gobiernos centrales y locales y otras instituciones. Tenemos que explicar bien por qué las medidas preventivas pueden salvar vidas, cuál es la evidencia científica que tenemos sobre estas medidas y cómo nos ayudarán. Y tenemos que aumentar la confianza interpersonal escogiendo el civismo. Se trata de componentes críticos para combatir con éxito la pandemia de covid -19.

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