COMPAÑEROS DE VIAJE

Elogio del sonámbulo

Kleist, en última instancia, decide comportarse como algunos de sus protagonistas literarios

La biografía de Heinrich von Kleist está iluminada por su impactante muerte, un suicidio singular en una época, el Romanticismo, en la que no escasearon las muertes voluntarias de escritores y artistas. Una vez leída es una historia difícil de olvidar. Kleist se hace acompañar por una amiga gravemente enferma, Henriette Vogel, a un balneario. Pasan días felices, de una alegría contagiosa según el testimonio de otros huéspedes del balneario, al final de los cuales ambos se suicidan. Kleist, en última instancia, decide comportarse como algunos de sus protagonistas literarios. Habita en el sueño de pasear por el borde del abismo hasta que finalmente se precipita en él.

Como en sus obras apenas podemos adivinar qué hay de libre y qué hay de fatal en este acto. Kleist escribió un admirable e inquietante ensayo sobre la imposibilidad de separar lo que corresponde a la libertad y lo que corresponde al destino. 'Ensayo sobre las marionetas' es una introspección en el claroscuro del comportamiento humano. A su autor el estado sonambúlico le resulta el más apropiado y por eso los héroes y heroínas de sus relatos y de sus piezas teatrales siempre se nos aparecen con el halo del sonámbulo, como si se debatieran permanentemente entre dos orillas, libres pero dormidos, despiertos pero sometidos a la fatalidad: Pentesilea, el príncipe de Hamburgo, la marquesa de O.

En 'Pentesilea' Kleist lleva hasta el desbordamiento la pasión amorosa entre Aquiles, el héroe griego, y Pentesilea, reina de las amazonas. Creo que es uno de los textos más alucinantes, y también más alucinados, que he leído, y su representación en el escenario implica una presión apenas soportable. Aquiles y Pentesilea son arrojados uno hacia otra, uno contra otra, en una ceremonia sonambúlica en la que se ponen en juego todas las fronteras del amor hasta llegar a la aniquilación. No sabemos si Pentesilea es libre o está dominada por la locura cuando devora a su amante. Tampoco sabemos si se trata de un sueño convertido en pesadilla. El sonámbulo escapa a esas paradojas porque él mismo, despierto y dormido simultáneamente, es ya una paradoja.

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