COMPAÑEROS DE VIAJE

El mundo es un libro

Borges, maestro del relato, recurre a la poesía como gran espejo del mito

RAFAEL ARGULLOL
RAFAEL ARGULLOL Escriptor i professor d'humanitats a la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona

Probablemente sea la gran tradición judía la que mejor encarna la centralidad del libro en una comunidad, y de ahí su peso específico, único, en la cultura occidental. En un terreno individual, como es obvio, ha habido muchos escritores que han otorgado a los libros un rango supremo en la jerarquía espiritual, pero ya son menos los que han llegado a identificar mundo y libro como si fueran dos caras de una misma realidad. Me atrevería a decir que, al menos entre los modernos, Jorge Luis Borges es el que ha ido más lejos en esta identificación, tanto que en sus páginas la vida no parece existir fuera de las palabras y las palabras se muestran como los cimientos sobre los que se asienta toda existencia.

En los relatos de Borges el mundo aparece como los sucesivos capítulos de un libro. Con el añadido, genuinamente borgiano, de que este libro, o bien no tiene fin, o bien tiene un fin que coincide con su principio. El círculo que se cierra sobre sí mismo, la serpiente que se muerde la cola: esa es la imagen, repetida una y otra vez en 'Ficciones' o en 'El Aleph', a través de la cual Borges lucha literariamente contra el tiempo lineal, contra la acumulación de las horas que conduce a la muerte. Su otra gran imagen concierne a la memoria y es el laberinto. A través de nuestros recuerdos buscamos la salida mientras nos aproximamos paulatinamente al centro del dédalo. Y en este viaje los mitos nos sirven como el hilo de Ariadna.

Quizá por esta razón Borges, maestro del relato, recurre a la poesía como gran espejo del mito. Sus poemas no se nutren de la materia que proporciona la vida cotidiana sino que parecen respirar en una atmósfera atemporal, llamas envueltas por el hielo, emociones tan lejanas como perdurables. En ellos el mundo durará mientras duren las palabras. Luego perecerá. O comenzará de nuevo.

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