¡Das el perfil que quiere el racismo!

La idea implícita en este argumentario es que las personas de nacionalidad española son blancas

SUSAN KALUNGE
SUSAN KALUNGE

Imagínate que vas caminando tranquilamente por la calle con tus amigos, tu pareja, tu familia o de camino al trabajo y de golpe la policía te para y te pide la documentación. Sólo a ti. Sin haber cometido ningún delito. Preguntas por qué y la respuesta es: "Porque das el perfil".

Esto le pasó a Zeshan Muhhamad, que sufrió un identificación por perfil étnico en 2013. Actualmente su denuncia está a la espera de la resolución del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, después de que el Tribunal Constitucional no admitiera a trámite su demanda y avalara la actuación policial. El caso del Zeshan es la punta del iceberg de un problema mayor, un caso que ha obtenido notoriedad, pero sabemos que hay miles que quedan en el olvido.

Pese a no tener datos oficiales para saber la magnitud del problema, según los pocos datos facilitados por el Ministerio del Interior en el año 2013 se identificaron 6,5 millones de personas, y de estas un 54,6% no tenían nacionalidad española (es un porcentaje muy elevado en relación al 12% de población extranjera en España). Por eso no es muy descabellado pensar que estas identificaciones pueden ser utilizadas como mecanismo para futuras detenciones y órdenes de expulsión y afirmar que la población no blanca tenemos más probabilidad de ser paradas por nuestro color de piel u origen diverso.

La perfilación étnica o las paradas racistas son ilegales y ocurren más a menudo de lo que nos pensamos

Piense cómo puede afectar en la vida y en el día a día de una persona que sea identificada sin haber cometido ningún delito, sólo por el hecho de no ser blanco. Quizá no se lo ha planteado, pero a mí y a la población afrodescendiente y racializada de Cataluña es algo que nos preocupa y que hemos pensado o quizás incluso vivido alguna vez. El solo hecho de pensarlo ya dice que tenemos un problema grave y que estamos ante una situación perversa, ya que las personas que se supone que deberían protegernos son las mismas que nos persiguen. Esto se llama "racismo institucional", y provoca la criminalización de los colectivos afectados y la desconfianza hacia las instituciones, que lleva a la víctima a no denunciar porque se siente desamparada.

Por ello, desde SOS Racismo hemos lanzado una campaña ( "Parad de pararme. La apariencia no es motivo") para poder hacer el diagnóstico de la situación en Cataluña, animar a las personas que han sufrido o presenciado una parada racista a denunciarlo y hacer incidencia política para que los cuerpos policiales tengan que argumentar el motivo de la parada.

Así pues, la perfilación étnica o las paradas racistas son algo que ocurre más a menudo de lo que nos pensamos en nuestro país. A pesar de que la Constitución española, las leyes que rigen los diferentes cuerpos policiales y la misma 'ley mordaza' explicitan que esta práctica es ilegal, la practican de forma generalizada (y sistematizada) todos los cuerpos policiales. Consiste en realizar controles para solicitar la documentación tomando como único criterio el aspecto físico (distinto al perfil hegemónico blanco occidental). El informe del Grupo de Expertos sobre Afrodescendientes de la ONU sobre su misión en España remarcó el carácter endémico de esta práctica y que supone una vulneración de los derechos humanos.

En el caso de la Rosalind Williams, una mujer afrodescendiente a quien pararon en 1992, el Comité de la ONU, en 2001, dictaminó a su favor, y en contra del criterio del Tribunal Constitucional, que había sentenciado que, en el marco del control migratorio, era legal y legítimo identificar a personas que no presentan las características físicas de la mayoría de la población. La idea implícita en este argumentario (fundamentada en prejuicios y estereotipos racistas) es que las personas de nacionalidad española son blancas.

Pero este argumentario hace aguas por todas partes. De hecho, las personas de etnia gitana son las que sufren más detenciones por perfil étnico -según datos del Estudio de la Agencia Europa de Derechos Fundamentales (FRA) sobre discriminación en Europa- y en este caso tienen la nacionalidad española. De hecho, las identificaciones afectan a un 60% de las personas gitanas, que son la comunidad más afectada con 10 veces más posibilidades de ser paradas que el resto de la población.

Pero la perfilación étnica no sólo la hace la policía. De hecho, es una práctica social que está más presente de lo que pensamos. Por ello es necesario hacer una revisión colectiva e individual de nuestras actuaciones para no reproducir los esquemas mentales racistas que lo sostienen (lo que llamamos racismos cotidianos).

Reflexionemos. Nos va la democracia en ello.

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