¿Es viable el reino de España?

No hay más que observar la actualidad del Estado para ver que es un fracaso

La bandera de España de la plaza Colón, en Madrid / ÁNGEL DÍAZ / EFE

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 o estamos locos. La impresión que tenemos cada uno de forma particular de que vivimos bajo un estado con una vida pública enloquecida, donde el cinismo va unido a la mayor incompetencia tanto del gobierno como de la oposición y que todo ello está sometido a la violencia no es una impresión subjetiva sino que también es la que tienen fuera de España en Europa. Cosa que conduce a la desesperación.

Es lógico preguntarse si es viable una Catalunya independiente y de hecho esa pregunta se hace y se le dan distintas contestaciones. Pero también es lógico preguntarse si el Reino de España existente es viable. No hay más que observar la actualidad para ver que es un fracaso.

Un vistazo atrás a los cuarenta y cinco años tras la muerte de Franco, parece evidente que se trata de un periodo histórico, una larga regencia entre un Borbón y la reposición de otro, y que ha llegado a su crisis, puede dar lugar a interpretaciones distintas.

Hay quien cree que se trata de una oportunidad histórica perdida, la posibilidad de una España democrática que evolucionó mal y que la responsabilidad de esa evolución fue una derecha que no rompió nunca con el franquismo y no fue capaz de interiorizar una cultura liberal europea. Por el contrario, hay quien cree que no hubo tal oportunidad, que este periodo tras la muerte del regente Franco estaba ya previsto en los planes del corazón del régimen y que todo estaba “atado y bien atado” y se desenvolvió según lo previsto, “de la ley a la ley”. Según eso esta situación de crisis sería consecuencia necesaria cuando se acabaron las vacas gordas. Se sucedieron dos crisis, se agudizó el proceso de saqueo y concentración de poder político, ideológico y económico en la corte madrileña y el estado tuvo que mostrar su verdadero rostro para someter la disidencia catalana y cualquier otra disidencia.

En realidad la disidencia catalana, que viene reclamando ejercer su soberanía como nación, es la denuncia del fracaso de este estado. Si el estado hubiese funcionado bien no se habría creado el enfrentamiento con Catalunya, pero ni funcionó ni funciona. La crisis con Catalunya demostró que sigue siendo incapaz de garantizar el ejercicio de las libertades y que, todo lo contrario, es un impedimento para ejercerlas. Este estado no sirve para organizar y proteger la la vida personal y pública en democracia.

Pero la pandemia del virus covid-19 desnudó también la incapacidad para gestionar la salud de la población. El entusiasmo de los seguidores de los dos partidos que gobiernan y la invocación a “que viene la extrema derecha” no consigue tapar la pésima gestión de un problema gravísimo y difícil pero que cualquier otro estado europeo condujo mucho mejor. Es así de simple. Que donde tiene responsabilidades el PP lo haya hecho peor sólo demuestra que unos y otros, los partidos que sostienen este estado son muy incapaces de gestionar los instrumentos del estado con la más elemental competencia.

Pero es que su sistema económico tampoco funciona. Ni la banca devuelve a la población lo que debe ni el estado es capaz de pagar la deuda que le reclama Europa. Aquí nadie paga sus deudas. El Reino de España es un estado que ya hipotecó su casa dos veces, un fracaso absoluto. Ahí al lado la República de Portugal es un ejemplo de seriedad y un espejo para el orgullo hidalgo del mítico imperio español, cuya corte vive de endeudarse desde que perdió Cuba. Su destino es ser un estado empeñado y deudor. Podría haber existido un estado y una economía distinta si hubiese prevalecido la industria y el comercio sobre el Ejército, pero la corte se impuso y ahí está ese Madrid espejo de España.

Ya no hablo de derechas o izquierdas, hablo de democracia y funcionamiento. El Reino de España ni es democrático ni funciona y, tristemente, no veo que nadie sea capaz de ofrecer un horizonte de salida. Los parásitos de la corte hacen de la desesperación nuestro presente y nuestro futuro.

¿Cual es el papel más decisivo en el fallo de toda la estructura política institucional? ¿El papel del Eército y la monarquía? ¿La derecha? ¿La izquierda? ¿La estructura dura de la corte? ¿La oligarquía cortesana? La cultura nacional o su falta de cultura nacional? ¿La incultura democrática de la población? ¿Todo ello en conjunto? Yo no lo sé.