COMPAÑEROS DE VIAJE

El poder de la voluntad

RAFAEL ARGULLOL
RAFAEL ARGULLOL Escritor y profesor de humanidades en la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona

De ningún otro escritor he visto tantas placas conmemorativas en ciudades del mundo. En varias de España, por supuesto, pero también en París, Venecia, Londres, Dar es Salaam o La Habana. La vida de Ernest Hemingway no parece suficientemente larga, con 61 años, como para visitar tantos países y emprender tantas aventuras, además de participar en las dos guerras mundiales y en la guerra civil española. Sin embargo, Hemingway logra multiplicarse y, a juzgar por su presencia en tantos lugares, ser casi ubicuo. En la actualidad tengo la impresión de que demasiados escritores tienen escasa vida propia como sostén de su literatura. Con Hemingway sucede lo contrario: su vida es un exceso y contamina por completo su obra.

Esto explica la grandeza de su narrativa y también los numerosos desajustes presentes en sus argumentos, más basados en la pasión de las actitudes que en la precisión de los desarrollos emocionales. Pero, aun teniendo en cuenta estos desequilibrios, la prosa de Hemingway tiene una fuerza excepcional. Heredero, en parte, de la gran tradición anglosajona de la narrativa de aventura con contenido metafísico —Melville, Conrad, London–, integra, simultáneamente, cierto experimentalismo procedente de Joyce o Pound. Hemingway es directo, austero, con momentos arrebatadores, una difícil combinación de periodista y poeta en una época histórica tumultuosa y, como tal, rica en materia prima literaria.

Su mejor novela, para mí, es la última porque en ella se conserva la energía esencial de la narrativa de Hemingway y, paralelamente, se eliminan los excesos accesorios que lastran la fluidez de obras anteriores. El viejo y el mar es una extraordinaria lección de vida de una dificultad literaria enorme. Solo un gran maestro, en la cumbre de su talento, es capaz de expresar la desesperada voluntad de un hombre en el páramo de sus días finales, tal como Hemingway muestra al lector en ochenta jornadas de mar, soledad y desafío.