Nacionalizaciones

De la política de avales o de la petición de exención de impuestos se debe pasar a algo más

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Se ha extendido una cierta euforia entre algunos comentaristas al ver que en apariencia viejos apologetas del neoliberalismo se están pasando en masa al keynesianismo. Incluso, quien sabe si alguien puede ir más allá y empezar a ver las viejas barbas de Marx con mirada tierna. Son momentos de grandes descubrimientos, si, según nos cuentan, le debemos los anticonceptivos a los Pactos de la Moncloa y la renta garantizada al papel crucial de Luis de Guindos. Así, el antiguo responsable de Lehman Brothers de España y Portugal antes de la crisis del 2008 ahora sería un héroe de las clases populares. Nunca le estaremos lo suficientemente agradecidos. Asimismo, también se nos dice que el gobierno de la Generalitat, que pide rentas garantizadas, inversiones masivas y exenciones de impuestos todo a la vez -sintetizando a Keynes y Friedman como nadie-, se sitúa a la izquierda de la izquierda de la izquierda de Europa y el mundo. Pero en realidad, en todo esto, poco hay de novedoso.

Cuando en 2008 la empresa de Luis de Guindos se desplomaba y creaba un agujero del que todavía no nos hemos recuperado, ya se hablaba del regreso de Keynes; los brokers de Nueva York iban a comprar Das Kapital -a ver si entendian algo-; el cardenal de Múnich, (Reinhard) Marx, publicaba un libro titulado El capital -un apellido afortunado en ese momento-, e incluso Sarkozy, dejando en nada el supuesto viraje a la izquierda de Macron, decía que se refundaría el capitalismo. Y mientras este milagro ocurría, "antiguos" neoliberales gritaban aquello de: salvad a los bancos o se hundirá todo! Lo que vino después es de sobras conocido, los bancos fueron salvados y, contra toda política keynesiana, las poblaciones se empobrecieron. Salvar al capital desde el Estado puede parecer que es de izquierdas, pero en realidad es eso: salvar al capital desde el Estado. Quizás esta vez será diferente, pero no vendrá de euforias del todo injustificadas.

Si la riqueza debe estar sujeta al interés general, y no al revés, habrá que tomar la iniciativa

Recientemente Pablo Iglesias publicaba un tuit nada misterioso en el que reproducía el artículo 128 de la Constitución: "Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual sea su titularidad está subordinada al interés general". Los titulares no se hicieron esperar calificando el tuit de "chavista". Y es que hay quien entiende que la riqueza debe estar subordinada al interés general, quien entiende que la riqueza es el interés general y, finalmente, quien ya directamente apuesta por que el interés general esté subordinado a la riqueza. Por ejemplo, en estos momentos, se están avalando desde el sector público los créditos a las empresas y se está transfiriendo liquidez al sistema financiero para sostener el tejido productivo privado en la situación actual, lo que pervierte cualquier principio neoliberal. Esto permite, cuando se hace, sostener a las empresas, la reacción de las cuales es plural. Para algunas, esto no será suficiente teniendo en cuenta la dureza de la situación, para otros sí lo será haciendo importantes sacrificios y aún para unas últimas se están dando situaciones de nuevas oportunidades de crecimiento, en sectores como los del capitalismo de plataforma. Tenemos, al mismo tiempo, empresas, la minoría, que no están en riesgo y que asumen lo que se denomina "responsabilidad social de la empresa" subiendo sueldos, o al tejido cooperativo que está intentando abordar las nuevas situaciones sociales y económicas, mientras que otras, como las patronales de las empresas privadas del agua, piden al gobierno que en la situación actual les permitan cortar los suministros. Así, al tiempo que algunas empresas públicas del agua establecen bonificaciones para las familias en situación de vulnerabilidad y para pymes y autónomos, y otras directamente aplican costes cero, las privadas piden poder cortar suministros en caso de impago y ampliar sus concesiones. Directamente, yo las nacionalizaría. Ciertamente que lo haría a partir de criterios puramente éticos sobre lo que se puede considerar tolerable o absolutamente intolerable en ciertas situaciones, pero el tema de las nacionalizaciones no es puramente ético.

Aunque de momento hay diferencias radicales con el 2008, una de las cuales es la asunción que hay que salvar personas y no sólo empresas, lo cierto es que se está intentando sostener con avales públicos al sector privado. Un sector privado que está demostrando una enorme debilidad desde antes de 2008 dentro de un modelo de crecimiento ineficiente en términos sociales y económicos. El proceso de maximización de beneficios mediante la globalización ha generado una economía extremadamente vulnerable a situaciones de crisis -se compara la crisis que vendrá, producto de un paro de dos meses, con la posterior a la Guerra Civil que duró tres años- y dependiente. Ahora mismo, el Sindicato de Manteros está haciendo mascarillas y batas, en las universidades impresoras 3D están haciendo respiradores y en algunos sectores se está intentando readaptar líneas de producción para elaborar material médico, pero seguimos dependiendo de mercados mundiales para proveernos de herramientas que deberíamos poder producir nosotros mismos. Nos anuncian que probablemente no vamos a salir realmente de esta situación hasta 2022, pero no parece que, por ejemplo, desde la conselleria "de Empresa y Conocimiento" de la Generalitat se estén elaborando, con los diversos actores implicados, los planes de movilización de recursos necesarios para tomar la iniciativa en los próximos dos años. De la política de avales o de la petición de exención de impuestos se debe pasar a algo más, a muchas cosas más, en un gran pacto nacional que deberá incluir cosas como la planificación económica y la intervención del sector público en la economía. La lógica de socializar las pérdidas a toda la sociedad y privatizar los beneficios tiene que terminarse. La crisis actual puede barrer toda la "recuperación" económica del 2008 hasta ahora, tan sólo esto ya indica la "solidez" de este keynesianismo para ricos y neoliberalismo para pobres que nos han aplicado, haciendo pasar una cosa por la otra. Si la riqueza debe estar sujeta al interés general, y no al revés, habrá que tomar la iniciativa más allá de salvar la situación y el criterio, el interés general, es claro.

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