Ada Colau: “Hemos demostrado que poner orden al turismo era beneficioso para la economía”

Entrevista a la Alcaldesa de Barcelona

Ada Colau (Barcelona, 1974) ha pasado de activista a alcaldesa en un mandato complicado por la falta de apoyos y un escenario nacional convulso. Intenta revalidar la victoria con Ernest Maragall muy cerca.

La encuesta del CIS les da una décima de ventaja sobre Maragall.

Pues yo soy optimista porque aquí hay siempre un voto dual. La gente no vota lo mismo en unas elecciones generales que en unas municipales. Y nuestro objetivo es poder tener una mayoría un poco más amplia.

¿Los resultados de las generales dan oxígeno a Esquerra y el PSC?

El mensaje contundente de las generales es que la gente quiere mayorías de izquierdas. Todos suspiramos de alivio con los resultados. Se concentró un voto en el partido socialista para parar a la extrema derecha y hacer un gobierno progresista. Y en este sentido, ahora hay conversaciones que esperamos que fructifiquen, y que Unidos Podemos y En Común Podemos entren en el Gobierno del Estado. Yo quiero liderar un gobierno progresista en Barcelona, nosotros sólo haremos acuerdos de izquierdas.

Todos contra Colau en el debate de alcaldables de Barcelona

Si llega usted primera, ¿se plantea una colaboración estable con Esquerra o con el PSC?

Creo que debemos buscar acuerdos de izquierdas lo más estables posibles, y esto sólo será posible si ganamos nosotros. Somos la única garantía de que haya un gobierno progresista. Porque el PSC está hablando de un pacto de perdedores con Ciudadanos, con el señor Valls. Y por otra parte está Esquerra Republicana, que está gobernando con la antigua Convergència, y ahora el señor Maragall también está diciendo que quiere pactar con la señora Artadi.

¿Vería con buenos ojos la fórmula de partirse la alcaldía con Maragall si el resultado es ajustado?

La verdad es que ahora no me lo planteo. Yo me presento a las elecciones no sólo para volver a ganar, sino para sumar más apoyos.

¿Lamenta cómo se rompió la colaboración con el PSC?

Siempre insisto en que quien rompió este pacto fue el PSC cuando se alejó de nosotros y sumó con la derecha para intervenir el autogobierno. Pero siempre estamos encantados de volver a atraer al PSC hacia posiciones de izquierdas y catalanistas. Cuando el PSC quiere hacer políticas de izquierdas y se aleja del PP y de Cs, entonces nos encuentra. Y lo mismo podría decir de ERC. Si está dispuesta a renunciar a hacer un gobierno con la antigua Convergència, nos encontraremos.

¿Los pactos aquí pueden quedar condicionados por los pactos en Madrid?

No. Yo creo que se deben hacer los pactos en clave municipal siempre que sean gobiernos amplios y progresistas.

¿Señora Colau, si el día 26 no gana las elecciones, qué hará? ¿Se quedará en el Ayuntamiento de Barcelona?

Ya le digo que no me lo planteo. Yo salgo a ganar. Si no pasara esto, pues ya lo valoraría.

¿Cree que ha cumplido la expectativa de cambio que creó?

Pues creo que sí, que Barcelona se ha situado como una ciudad pionera, innovadora y referente en muchos temas. No sólo como ciudad referente en políticas sociales, que lo hemos hecho y hemos liderado la inversión social en todo el Estado. También la capitalidad de la movilidad urbana a nivel europeo. Europa ha hecho una apuesta muy fuerte por Barcelona para que sea la sede de la reflexión sobre la movilidad urbana a nivel europeo.

Usted está hablando realmente mucho en esta campaña de movilidad y de espacios verdes. ¿Son los temas clave para el segundo mandato?

Pues sí. A mí de este tema me gusta mucho hablar como alcaldesa, pero también como ciudadana y como madre y vecina de El Eixample. Tenemos unos niveles de contaminación que no son aceptables en toda la ciudad, pero especialmente en algunas zonas como L’Eixample. Y también me gusta recuperar una idea del querido Carles Capdevila. Carles me dijo “alcaldesa, debéis hacer la ciudad de los niños”. Pues bien, queremos hacer una ciudad para los niños y las niñas, y esto significa ganar espacio público, ganar verde, sacar coches, sacar contaminación. Y sobre todo como se ha hecho en Sant Antoni o en la plaza de Les Glòries, que se está ganando una ciudad amable, más saludable. Por ejemplo, hemos planteado que una de cada tres calles de L’Eixample pasen a ser vías verdes, o pacificar los entornos escolares.

¿Y el transporte público actual permite hacer esta pacificación?

En este mandato hemos aumentado un 80% la inversión en transporte público, en el que se había desinvertido muchísimo no sólo por parte del Ayuntamiento, sino también por parte del Estado. Hemos renovado flota, hemos congelado tarifas en contra de la opinión de la Generalitat. Un consenso muy importante que se ha construido en este primer mandato es la zona de bajas emisiones, que se ha hecho de acuerdo con todas las entidades que luchan contra el cambio climático. Y qué significa que a partir del próximo año, en 2020, los coches más contaminantes no podrán entrar en Barcelona. Estamos hablando de unos 50.000 coches. Y el otro gran acuerdo que hemos hecho a finales de mandato, que nosotros lo habríamos hecho a inicios, pero Esquerra Republicana no se decidió hasta el final, es la conexión del tranvía, que también permitirá sacar 12.000 coches del centro.

Colau promete que un 75% de las calles de Barcelona serán vías 30

Hablamos de seguridad. Usted ha insinuado que la Consejería de Interior no colabora, o que más bien sabotea la ciudad.

Barcelona no es un caos, pero sí tiene problemas específicos de seguridad que nos preocupan y que queremos resolver. Uno es el tema de los narcopisos, del narcotráfico. Y en la primera reunión que tuve con el señor Buch me dijo que no hacía falta policía. Pasó el verano, que nos dio la razón, y finalmente conseguimos que hubiera una reacción por parte de Interior. En otoño finalmente hicimos un macrooperativo en Ciutat Vella y en El Raval y hemos cerrado más de 170 narcopisos.

Los hurtos se han disparado.

Los hurtos tienen una explicación concreta: se han disparado hace un año y medio porque ha habido un cambio judicial. Antes se considerada la reincidencia como agravante en los hurtos, y el Tribunal Supremo lo eliminó. De repente, a todos los hurtadores profesionales de Europa se les ha lanzado un mensaje de impunidad diciendo que aquí, aunque te detengan muchas veces por la misma falta, no se considera un agravante. Por lo tanto pagan una multa y salen. De hecho, hemos aumentado 600 plazas de agentes de la Guardia Urbana, hemos aumentado horas extras, han crecido un 15% las detenciones. La Guardia Urbana ha hecho su trabajo y se ha dejado la piel en ello. Pero necesitamos una fiscalía especial para hurtos. Clarísimamente. Porque es el principal delito de la ciudad.

¿Responsabiliza a otra administración de ello?

Quiero destacar que a pesar de las discrepancias que pueda tener yo con la antigua Convergència, con los consejeros Jané y Forn no tuve ninguna polémica, pero el consejero Buch desde el primer día ha ignorado Barcelona. Ha menospreciado Barcelona y ha hecho desistimiento de funciones en Barcelona. Y esto es un hecho.

¿De qué está más orgullosa como alcaldesa?

Todo el mundo sabe que uno de los temas que más preocupan a la ciudad y a mí personalmente es la vivienda. Y creo que hemos hecho un punto de inflexión. Nos encontramos una situación desastrosa, con poquísimo parque público de alquiler, con la burbuja inmobiliaria y todos sus efectos devastadores, miles de desahucios... Y no sólo hemos situado Barcelona como la ciudad que está haciendo más vivienda pública y más política del derecho a la vivienda de todo el Estado, sino que somos la primera ciudad que ha hecho una política valiente, que es corresponsabilizar los privados obligándolos a construir un 30% de vivienda protegida en todos los barrios. Ese es un salto hacia adelante importantísimo. Está en juego el alma de esta ciudad. Y para protegerla debemos confrontar la especulación.

¿La promesa de los 8.000 pisos era excesiva?

Los 8.000 pisos están en marcha. Lo que es verdad es que la administración es más lenta de lo que a mí me gustaría. Ahora mismo hay más de 4.600 viviendas que están en construcción y por lo tanto se entregan en el próximo mandato. Y hemos conseguido también más de 1.000 compras directas a precios inferiores a los del mercado. O sea, hemos hecho lo que no se había hecho nunca. Estamos haciendo más vivienda de alquiler social de lo que nunca se había hecho, y doblaremos el parque que nos encontramos.

¿Aparte del control de los pisos turísticos, ha podido cambiar alguna cosa del modelo turístico?

El control de los pisos turísticos también es una política de vivienda muy importante, porque cuando entramos nos encontramos el descontrol absoluto. Con el gobierno de Convergència i Unió, yo les digo que no es que sean business friendly, son business descontrol. Es la barra libre, la ley de la selva. Nos encontramos barrios muy tensionados, con miles de apartamentos turísticos ilegales, con un montón de problemas de convivencia en las escaleras y en los que no había ninguna planificación. Y que se podían hacer hoteles y apartamentos por todas partes. Hemos puesto orden y hemos demostrado que se podía poner orden, y que esto tenía beneficios económicos. Porque, si lo recordáis, al inicio del mandato nos decían que pararíamos la economía de la ciudad, y ha bajado el paro y ha mejorado también la actividad turística. Hemos cerrado 5.000 pisos turísticos ilegales en sólo cuatro años. Las casas deben ser prioritariamente para vivir en ellas. Y el turismo nos gusta, es bienvenido, pero con orden y proporción.

¿Qué ha aprendido Ada Colau en estos cuatro años?

Yo estoy de paso por la política, y ya he dicho que me planteaba dos mandatos como alcaldesa. Realmente no me quiero acostumbrar a que haya una lógica de partido de corto plazo, que se prioricen los intereses de partido por encima de los de la ciudad. Y desgraciadamente estos años esto lo hemos visto muchas veces.

La oposición diría que quizás usted o su grupo no han sabido dialogar.

Yo creo que hemos demostrado una gran capacidad de diálogo, porque hemos hecho muchísimos acuerdos. Insisto, en un contexto político tan difícil hemos hecho acuerdos a todos los niveles con grupos municipales, con la Generalitat...

¿Es más realista su campaña hoy de lo que hace cuatro años?

Eso es así necesariamente, porque tenemos una experiencia de gobierno y de gestión de cuatro años que nos da una información detallada de las políticas públicas municipales. Eso nos da mucho más conocimiento y mucha más capacidad de hacer más cosas. Porque ahora conocemos perfectamente cómo funciona la maquinaria municipal, y es también la ilusión de un segundo mandato.

Usted llegó rodeada de un equipo, de una guardia pretoriana casi: Jaume Asens, Gala Pin, Gerardo Pisarello. ¿Todos ellos la han abandonado?

No, no me han abandonado. Se destinan a otros frentes igualmente importantes. Porque yo creo que necesitamos que haya gobiernos en el Estado que sean mucho más sensibles no solo al diálogo con Cataluña, sino a entender la importancia de las ciudades. Hoy son actores de primer nivel en el mundo. Somos las que tenemos que dar respuesta a los grandes retos: el aumento de la desigualdad, el cambio climático, las migraciones... Y en el caso de Gala, evidentemente, se debe respetar si alguien dice que ya ha tenido suficiente y ahora quiere ayudar desde otro lugar. La política debe ser esto. No debe ser una profesión de por vida.

Sí, pero no estarán con usted...

Creemos que la gente común debe poder entrar un tiempo en política y después seguir trabajando por la ciudad como hemos hecho siempre, pero desde otros ámbitos. Seguramente ahora sí que entendemos mucho mejor la institución porque la hemos conocido por dentro.

¿Es más duro de lo que parece?

¿La institución?

La política.

La política, especialmente en los tiempos que nos han tocado. Nos ha tocado una época especialmente complicada. Y creo que entre todos nos debemos esforzar ahora para rebajar el tono, reducir la crispación y generar espacios de encuentro, espacios de diálogo. Creo que debemos inaugurar una nueva etapa a todos los niveles: municipal, catalán y estatal. Todos, todos, todos debemos dejar de mirar hacia atrás y mirar hacia adelante. Debemos tratar de avanzar y abrir diálogos honestos, diálogos sin líneas rojas y diálogos para construir nuevos consensos, que finalmente es para lo que debe servir la política.

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