Rivera carga contra el giro estratégico de Arrimadas: "Uno puede tener cintura, pero tiene que tener dignidad"

El ex líder de Ciudadanos niega después que estuviera cuestionando a su sucesora

Ayer hizo un año que Albert Rivera dimitió como líder de Ciudadanos después de la derrota electoral del 10-N. Desde su adiós, ha presumido de no interferir en la estrategia del partido que ahora preside Inés Arrimadas, pero a menudo sus decisiones –como por ejemplo trabajar para el PP– y también sus silencios han hablado por ellos mismos. Este jueves, sin embargo, Rivera ha ido más allá y, a pesar de que sin mencionarla directamente a ella o a su partido, ha cargado con dureza contra la línea estratégica de su sucesora, Inés Arrimadas, que negocia los presupuestos generales con el gobierno del PSOE y Unidas Podemos.

"Uno puede tener cintura, pero tiene que tener dignidad. Yo creo que la dignidad, en la vida, cuando la pierdes ya no la recuperas. Yo, sinceramente, veo todo lo que pasa y... ¡ay por Dios! Menos mal que dimití, porque si tengo que aguantar todo esto es que tengo que ir escoltado pero ante mis votantes, porque como les había dicho que yo no haría todo esto...", ha dicho Rivera durante la presentación en Zaragoza de su libro Un ciudadano libre, en el cual sorprendentemente Arrimadas prácticamente no aparece. A pesar de la profundidad de la carga, el ex dirigente naranja se ha quejado después por Twitter de que se haya interpretado su mensaje como una crítica a la estrategia de Ciudadanos. "Nunca he pronunciado públicamente ni una palabra sobre las decisiones que toma la actual cúpula de Cs, dejé la vida política para siempre jamás", ha afirmado.

En el acto, Rivera también ha lamentado que los partidos del gobierno español "tengan tanta cara y nadie los frene". El ex líder de Cs ha defendido su posición (muy criticada internamente en su momento) de vetar los pactos con el "sanchismo", un posicionamiento que después ha enmendado Arrimadas, y ha criticado que el gobierno español se sustente con partidos como ERC o EH Bildu. "Esto es peor de lo que habíamos advertido", ha sentenciado.

El ex líder de Cs también ha cuestionado la decisión de Arrimadas (de nuevo sin mencionarla) de votar a favor de la prórroga del estado de alarma: "Cuando un gobierno intenta imponer un estado de alarma seis meses en lugar de quince días y pasa sin prácticamente oposición en el Parlamento, esto es un harakiri", ha dicho. Una decisión que recientemente también criticó la diputada de Cs Marta Martín en un tuit, que borró poco después.

Rivera se había mantenido en un segundo plano hasta ahora, pero desde el giro de Arrimadas hacia el PSOE varios miembros de la vieja guardia de Rivera han cargado contra su manera de gobernar el partido, entre los cuales el ex dirigente y mano derecha de Rivera Juan Carlos Girauta, mientras que el ex secretario general de Cs, José Manuel Villegas, ingresó hace poco en el patronato de una fundación afín al PP.

Pero las críticas más sonadas hasta ahora habían sido las de Marcos de Quinto, que renunció a su escaño en el Congreso y a su asiento en la ejecutiva descontento con la estrategia de Arrimadas. Este mismo jueves ha mantenido un rifirrafe en Twitter con el diputado catalán Dimas Gragera. De Quinto ha recalcado que los diez escaños de Cs en el Congreso responden a los votos de los "que creyeron" las "promesas de campaña" de Cs. "Cambiar radicalmente la estrategia para intentar gustar a los que no nos votaron es traicionar a los que sí lo hicieron", ha sentenciado. "Algunos caen fácilmente en el marco mental de Vox", ha respondido Gragera.

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