La crisis interna de Societat Civil Catalana se enquista

El PP y Ciudadanos se suman a las críticas al tono del nuevo presidente

En menos de un año, la dirección de Sociedad Civil Catalana (SCC) ha cambiado dos veces, pero la entidad continúa atascada en una crisis interna que algunos ya creen "irreversible". Esta semana se han hecho públicas las diferencias entre el nuevo presidente, Fernando Sánchez Costa (ex diputado del PP, nombrado en junio), y uno de los vicepresidentes de la entidad unionista, Xavier Marín. Mientras que el primero afirmó a Europa Press que "no se puede decir" no "a dos millones de personas" y declaró que algunas reivindicaciones "que han dado alas" al independentismo tienen elementos a considerar, el segundo lo desautorizó en VozPópuli al asegurar que su postura "no había sido consensuada" -aunque desde SCC insisten en lo contrario- y llamó a prohibir que los partidos independentistas concurran a elecciones.

Según diversas fuentes consultadas, la crisis dentro de la entidad tiene cuatro patas. La primera es la moción de censura a Mariano Rajoy, que abrió la puerta a una etapa socialista y después a un escenario de inestabilidad política. "Evidentemente, el gobierno español condiciona", apunta una voz de SCC. La segunda pata es la derrota de la unidad antiindependentista que siguió a las grandes manifestaciones constitucionalistas en octubre de 2017: la entidad, conformada por sectores de diferentes partidos, se ha resentido de ello. De hecho, tanto el PP como Cs se desmarcaron ayer de las declaraciones de Sánchez Costa. En tercer lugar está el factor humano: en opinión de algunos miembros y ex miembros, la competencia interna ha desgastado el funcionamiento de la organización. Por último, fuentes tanto de SCC como de partidos vinculados a la plataforma señalan la influencia sobre la entidad del patronato de la Fundación Joan Boscà -buena parte de los miembros de la cual habrían colaborado en la campaña de Manuel Valls, como publicó el ARA el 13 de junio- como un cuarto motivo para la discordia.

La entrada en juego de la Liga

El choque entre Sánchez Costa y Xavier Marín es una manifestación, según diversas fuentes, de la conjunción de estos cuatro elementos. Para algunos, el discurso del nuevo presidente de la entidad es "inasumible para la mayoría de simpatizantes". Además, critican que durante la entrevista se posicionara sobre temas "muy políticos", como a favor de que las autonomías gestionen los impuestos de manera directa: "Si el dinero está en Madrid, la culpa siempre es de Madrid. Por lo tanto, es bueno asumir responsabilidad aquí", dijo. "Debe haber un diálogo para poder convivir en el espacio público, pero estas declaraciones van más allá y toman partido en cuestiones que no nos corresponden", dice una voz de la plataforma. En el mismo sentido se expresó ayer el líder del PP, Alejandro Fernández, que criticó que SCC y otras entidades quieran "condicionar demasiado" la escena política. "De una entidad constitucionalista se espera una oposición frontal al separatismo", remachó el diputado de Cs, Nacho Martín Blanco.

Sánchez Costa llegó a la presidencia como candidato de consenso, con el visto bueno del anterior presidente de SCC, Josep Ramon Bosch, que también es fundador y presidente de la Fundación Joan Boscà, y desde ayer secretario general de un nuevo partido que se ubica a sí mismo en la centroderecha y de ámbito catalán, la Liga Democrática. Bosch, además, apoyó activamente a la candidatura de Valls. Algunas fuentes de SCC consideran que su presidencia -con un tono más moderado respecto al que mantuvo durante su primer mandato al frente de la organización- estuvo condicionada por su participación en la Liga Democrática. "El cargo le sirvió como altavoz", aseveran varias voces. Otros van más allá y añaden que su capacidad de influencia sobre la plataforma unionista ha sido siempre bastante grande como presidente de la fundación Joan Boscà, la cual, según múltiples fuentes consultadas, está vinculada a la financiación de SCC. Con todo, también hay otras figuras de peso en la entidad que discrepan de esta interpretación y destacan que la apuesta por la moderación ha sido una constante ya desde la presidencia de José Rosiñol, cesado en junio por un sector crítico que reclamaba cambios en la gestión y más mano dura con el independentismo. Marín formaba parte de esta corriente, que se disolvió pronto en medio de tiranteces personales, apuntan diversas fuentes. Con todo, y en vista de sus últimas declaraciones, el vicepresidente continúa encarnando el ala dura de SCC.

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