Batet concentra los ataques de un debate con tregua independentista

El Procés monopoliza la discusión entre los seis partidos catalanes, en el que también recibe TV3

Todos los debates se parecen entre ellos, pero cada debate marca tendencia a su manera. En los tres debates que se han visto esta semana, los favoritos han concentrado los ataques y los que caen lo han demostrado mostrándose nerviosos. Sin embargo, las consecuencias de los debates entre candidatos españoles de lunes y martes y el debate de ayer en TV3 son diferentes. Si los que mantuvieron los cuatro candidatos estatales dejaron a Pedro Sánchez observando desde la distancia la batalla entre los líderes de las derechas, el catalán erigió a Mertixell Batet en el rival a batir.

El Procés monopolizó casi los primeros 90 minutos del programa y mostró que los dos bloques con que se explicaba la realidad política catalana ya son tres. Por una parte, los independentistas, que se centraron en la defensa y no exhibieron, así, sus diferencias estratégicas. En las antípodas, Ciudadanos y PP, instalados en la denuncia del “golpe de estado”. Y en medio, el PSC y los comunes, partidarios de reformas (más tímidas los unos, más profundas los otros) para encontrar una solución al conflicto.

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Evitando responder cualquier pregunta concreta, Batet intentó mostrarse igual de firme contra el independentismo que contra PP y Ciudadanos. “Nosotros no queremos ni conflictos ni salir fuera de la legalidad”, argumentó señalando a unos por “salir de la legalidad” y a los otros por frenar la búsqueda de consensos. “Ponen en peligro la convivencia”, dijo a los dos bandos. Para la ministra fue imposible mantenerse en un segundo plano, ya que los dardos apuntaban contra ella desde todas las bandas. Como ejemplo, el momento en que Gabriel Rufián la interrogó explícitamente sobre si consideraba justo el encarcelamiento de Jordi Cuixart. Mientras la socialista titubeaba con la respuesta, el republicano le reprochaba que se saliera por la tangente e Inés Arrimadas y Cayetana Álvarez de Toledo la criticaban por no defender a los jueces.

La presión del flanco independentista llegó con más intensidad por parte de Gabriel Rufián (ERC), más cómodo en el formato, que de Laura Borràs (JxCat). Entre ellos, eso sí, hubo paz. El republicano siguió fiel al guión de su campaña y centró los ataques en el bloque del 155, esforzándose por incluir al PSC. La exconsejera obvió cualquier reproche a ERC ante el público de TV3 para centrarse en PP y Cs.

Rufián también buscó el cuerpo a cuerpo con el candidato de los comunes, Jaume Asens, que en general estuvo desdibujado en el debate, lo que muestra el paso de En Comú Podem de ser favorito en 2015 y 2016 a optar a ser, como mucho, cuarta fuerza. A las críticas del republicano sobre la falta de compromiso con la autodeterminación — “sois muy valientes defendiéndola en campaña, no en el Congreso”—, Asens respondió recordando los vaivenes de ERC con la hoja de ruta independentista. También intentó cargar contra Meritxell Batet, pero sus referencias al diálogo “vacío de contenido” y a la necesidad de votar a Podem para equilibrar un gobierno del PSOE se encontraron con la ignorancia de la socialista.

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Arrimadas y De Toledo obviaron la batalla de la derecha que se está viviendo en el Estado. Dejaron que las críticas entre ellas se tuvieran que leer entre líneas y se centraron en el combate contra los independentistas (hasta 10 veces hablaron de “golpe de Estado”) y en apuntar a Batet. Para hacerlo, reprodujeron el guión de Pablo Casado y Albert Rivera contra Pedro Sánchez, dibujando un PSC entregado a los independentistas y decidido a indultar a los presos. “Huele a indulto”, concluyó Arrimadas.

Las dos calcaron algunas intervenciones, como al inicio, cargando contra TV3 por la “manipulación”. “Es usted el consejero de Propaganda”, cargó Arrimadas contra el moderador, Vicent Sanchis, mientras exhibía un cartel con una carta de dimisión para el director de la cadena pública. Por su parte, Rufián y Borràs defendieron la cadena pública y a sus trabajadores.

En el tramo final, el Procés dejó paso a la economía, manteniendo la intensidad. El cambio de tema fue un espejismo en tiempo de descuento, como el de una campaña que vive ya los minutos finales y decisivos.

El 1x1 del debate

Asens: intermitente

Ausente siempre que subía la temperatura del debate, se limitó a intervenir cuando era su turno sin erigirse nunca en protagonista

Rufián: curtido

Acostumbrado a los debates más duros, bajó al barro en el duelo con Arrimadas y De Toledo, con quien, sin embargo, se ofreció a dialogar

Borràs: batalladora

Entró en el cuerpo a cuerpo con Arrimadas y De Toledo respondiendo a sus ataques. Buscó también la confrontación con Batet.

Batet: atacada

Atacada desde todos los frentes, intentó esquivar los golpes evitando responder sobre los indultos o sus giros con el derecho a decidir.

Arrimadas: desplazada

Superada por De Toledo, intentó hacerse sitio exhibiendo attrezzo como lazos amarillos arrancados y una carta de dimisión para Sanchis.

De Toledo: belicosa

Arrancó disparando contra todo el mundo —también contra Sanchis— y ya no paró. Eclipsó a Arrimadas en el cuerpo a cuerpo con Batet.

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