HORITZÓ ELECTORAL

Brasil, Bolivia o Zimbabue: precedentes para aplazar el 14-F

Más de sesenta países han optado por celebrar elecciones desde septiembre

Celebrar las elecciones o aplazarlas por la incidencia del coronavirus es una decisión a la cual, antes que Catalunya, se han tenido que enfrentar otros muchos países. En la primera oleada de contagios, entre marzo y junio del año pasado, la gran mayoría de estados optaron por suspenderlas y cambiarlas de día. El caso más cercano fueron las autonómicas en Galicia y en el País Vasco. Entonces, el covid-19, desconocido y con un índice de mortalidad elevado, fue el argumento para aplazar una cincuentena de comicios, muchos de los cuales se han acabado celebrando en plena segunda oleada del virus, a partir de septiembre. La situación, de hecho, ha cambiado radicalmente y en los últimos cuatro meses al menos 64 países han optado por sacar adelante hasta 75 procesos electorales.

En septiembre se hicieron elecciones en los lands alemanes de Renania del Norte-Westfalia, Sajonia y Brandeburgo; en Italia se votó el referéndum que se había aplazado el 29 de mayo; en octubre Lituania celebró las legislativas; en noviembre fueron los Estados Unidos los que eligieron presidente; en diciembre Ghana celebró elecciones generales, y todavía en enero se han hecho, por ejemplo, las presidenciales en Kirguistán.

Pero no en todas partes lo han tenido tan claro. A pesar de haber sido uno de los ejemplos mundiales en el combate del covid en la primera oleada, Nueva Zelanda aplazó las presidenciales que se tenían que celebrar el 19 de septiembre por el efecto de la pandemia. Las situó un mes después, el 17 de octubre, y Jacinta Ardem revalidó el cargo de primera ministra sin problemas. También Brasil aplazó las estatales de principios de octubre hasta finales de noviembre, a pesar de que en el país el virus no ha estado ni mucho menos controlado en ningún momento, y Bolivia hizo lo mismo con sus generales, que pasaron del 6 de septiembre al 18 de octubre. Paraguay y Hong Kong han preferido desplazar al 2021 las que tenían previstas para la parte final del 2020.

En África hay ejemplos de todo tipo. Zimbabue es otro de los países que ha aplazado las parlamentarias previstas para diciembre ante el incremento de contagios, que en enero no se han conseguido mitigar. Este miércoles votarán los ugandeses, que han mantenido las presidenciales en las que el aspirante, Bobi Wine, intenta derribar al eterno Yoweri Museveni. En total, hay cinco casos de aplazamiento en América, cuatro en África, tres en Oceanía y en Asia y uno solo en Europa, a pesar de que este tiene muchos matices.

El ejemplo europeo

Hasta ahora el único caso europeo en el que se ha optado por el aplazamiento en esta segunda oleada es el de Bosnia, que pasó las elecciones locales del 4 de octubre al 15 de noviembre. Ahora bien, el coronavirus no fue la causa directa, sino la falta de financiación: la Comisión Electoral pidió el aplazamiento para dar margen al gobierno para aportar los recursos necesarios para cubrir los 4 millones de euros que costaban los comicios. El comportamiento del covid, de hecho, no ayudó a entender esa decisión -criticada por líderes opositores- porque, curiosamente, después de un septiembre estable, con menos de 10.000 casos activos en el país, el pico de contagios llegó a mediados de octubre con casi 35.000 y la incidencia de la pandemia se mantuvo alrededor de esta cifra hasta la jornada electoral. Se pudo votar con normas de distanciamiento social y mascarilla obligatoria para todos los votantes, que, además, se tenían que tomar la temperatura antes de acceder a los colegios y lavarse las manos con gel hidroalcohólico. A diferencia de Catalunya, la ley electoral bosnia sí permitió que urnas móviles se desplazaran a las casas de las personas confinadas para garantizar el derecho a voto de todo el mundo.

Es difícil determinar si unas elecciones pueden o no contribuir a incrementar los contagios teniendo en cuenta, por un lado, las medidas de protección y, del otro, la limitación de mítines y actos electorales. En el caso de Italia, por ejemplo, el referéndum constitucional se celebró el 20 de septiembre. Ese día se registraron 1.500 nuevos contagios y 15 muertos. Dos semanas después -el cálculo aproximado durante el cual se puede manifestar la enfermedad- los casos diarios se habían incrementado a 2.500, pero el pico de la segunda oleada se registró el 13 de noviembre con más de 40.000 casos. En Italia se votó con mascarilla, se tomó la temperatura a todo el mundo, se exigieron distancias de seguridad e higiene en las manos. Y también se permitió recoger el voto en el domicilio de las personas contagiadas o en cuarentena.

La excusa que dura desde el 2015

La pandemia también se ha convertido en una excusa, o cuando menos un argumento poco creíble, que han esgrimido algunos gobernantes para aplazar elecciones. El caso del Chad es uno de los paradigmáticos. Las legislativas que se tenían que celebrar el diciembre pasado se han trasladado al octubre, con críticas abiertas de la oposición. El problema es que no es la primera vez, ni la segunda, ni la tercera que pasa. Los comicios se han ido aplazando por una cuestión u otra desde el 2015.

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