Cs renuncia a presentarse en coalición con el PP y el PSC el 14-F

"Puesto que el PSC piensa en un tripartito y el PP en sumar votos, concurriremos a las elecciones en solitario", dice Arrimadas

MARIONA FERRER I FORNELLS / MIREIA ESTEVE

La derecha española se presentará por separado a las elecciones en Catalunya el 14 de febrero. Después de semanas presionando a los populares y al PSC –a pesar de que esta vía ya la habían descartado–, Ciudadanos se ha dado por vencido y este lunes ha anunciado que concurrirá otra vez en solitario a los próximos comicios autonómicos. Se acaba así el proyecto España Suma, impulsado por el líder del PP, Pablo Casado, el verano del año pasado y que llevó a la alianza PP+Cs a las elecciones en Euskadi. Las divergencias estratégicas entre la derecha en el Congreso han acabado haciendo naufragar las negociaciones. El domingo los naranjas todavía tendían la mano a los populares, pero hoy la líder de Cs, Inés Arrimadas, ha sido tajante: "Puesto que el PSC piensa en un tripartito liderato por ERC y el PP en sacar unos escaños más que los cuatro de las últimas elecciones, concurriremos en solitario a las elecciones en Catalunya", ha dicho.

En este sentido, Arrimadas ha asegurado que "han intentado hasta el final una coalición constitucional abierta que habría sido un revulsivo", pero también ha enfatizado que "no pasa nada" porque en 2017 los naranjas fueron primera fuerza presentándose por separado. La situación de este 2020, sin embargo, no es la misma y Ciudadanos podría sufrir un fuerte batacazo electoral, según apuntan todas las encuestas. El problema de Arrimadas es que Casado esta vez no ha querido reeditar la coalición fallida vasca. De buena mañana, en una entrevista a la Cope, el líder de los populares ha pedido unir a los votantes de Ciudadanos y Vox –votando al PP– y ha admitido que "están en otra etapa" de la de España Suma. Preguntada sobre si ha comunicado la decisión a la jefa de la oposición en España, Arrimadas ha respondido que el PP ha sido lo suficientemente tajante, culpándolo –así como al PSC– de no querer formar un "bloque constitucionalista" de cara a las elecciones catalanas.

La noticia, en parte, ha sido una sorpresa porque el presidente del PP en Catalunya, Alejandro Fernández, ha asegurado este lunes que las negociaciones con Ciudadanos no habían avanzado pero no daba por cerrada ninguna opción. Es decir, ha insistido en que continuaban "estudiando" si una coalición con el partido naranja "suma o resta" de cara a las próximas elecciones. Con todo, el líder popular ha defendido al PP como un "actor fundamental para reunificar" el proyecto constitucionalista en Catalunya. Hores antes, sin embargo, en la entrevista a la Cope, Casado era bastante claro y pedía aglutinar a todo el voto entorno a los populares. "Yo he intentado durante el último año hacer una alianza de constitucionalistas o del centro y la derecha con esta España Suma que rechazaron tanto Cs como Vox, y creo que estamos en otra etapa, en una etapa de unir a los votantes de estos partidos entorno a un proyecto que ya es la única alternativa a Pedro Sánchez", ha señalado.

Hace meses que se alargaba el tira y afloja por una eventual coalición entre Ciudadanos y el PP. El que durante semanas ha presionado públicamente ha sido el partido naranja, que proponía un pacto con los populares y con el PSC, a pesar de que los socialistas habían descartado desde un buen principio la alianza. Con las encuestas a la baja, el partido de Inés Arrimadas veía en la coalición con el PP un posible salvavidas del batacazo que le pronostica la demoscopia. De hecho, sustituyó a Lorena Roldán como candidata a las elecciones del 14-F por Carlos Carrizosa, argumentando que tenía un perfil más "transversal" para una eventual candidatura conjunta. Ahora bien, en los últimas semanas fuentes del partido naranja ya explicaban que las conversaciones estaban paradas y cada vez veían menos factible que la coalición acabara saliendo adelante, sobre todo por las reticencias de los populares.

Los recelos del PP

El PP en Catalunya no ha estado nunca muy interesado en aliarse con Ciudadanos por tres razones: porque las encuestas les iban de cara –les pronostican una subida hasta llegar a los 8-9 escaños–, por el giro del partido naranja de los últimos meses y por el fracaso de la coalición en el País Vasco. De hecho, justo después de las elecciones vascas y gallegas, Alejandro Fernández defendió ante el comité ejecutivo estatal que no se repitiera la coalición vasca en Catalunya. Si bien desde la cúpula de Pablo Casado en un inicio querían explorar una alianza con Arrimadas para las elecciones catalanas, después de los comicios vascos las intenciones cambiaron y compraron la tesis de Alejandro Fernández de que era mejor presentarse por separado. La prueba la verbalizó el propio Casado hace unas semanas en el comité de dirección: "Nos pondremos a preparar la precampaña [...] con nuestro presidente autonómico, Alejandro Fernández, y todos nuestros compañeros del PP en Catalunya".

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