Ciudadanos consuma la ruptura con Valls por el apoyo a Colau

Los seis concejales naranja se repartirán en dos grupos municipales tras tensiones con el partido

La cuerda que desde hacía tiempo tensaban Ciudadanos y Manuel Valls en Barcelona la rompió este lunes la dirección del partido naranja en Madrid. Justo en el mismo momento en que el Ayuntamiento de la capital catalana volvía a colgar el lazo amarillo por los presos políticos en el balcón, la portavoz de la ejecutiva de Ciudadanos, Inés Arrimadas, anunciaba en Madrid que habían decidido separarse del ex primer ministro francés, sobre todo por “discrepancias importantes sobre la investidura de Ada Colau”, cuando Valls y dos regidores independientes del grupo votaron a favor de la alcaldesa.

“La primera medida que ha tomado Ada Colau, la primera, ha sido colgar el lazo amarillo, como habría hecho exactamente igual Ernest Maragall. Utilizar el balcón del Ayuntamiento como tablón de anuncios del independentismo”, constató Arrimadas, casi retransmitiendo en directo la colocación del lazo en el Ayuntamiento e insistiendo en que “entre Colau y Maragall no hay grandes diferencias”.

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El voto favorable a la investidura de Colau ha sido, pues, la gota que ha hecho colmar el vaso en una relación que hacía tiempo que se había deteriorado. El tiempo en que Albert Rivera se vanagloriaba del apoyo del ex primer ministro francés ha quedado atrás y en los últimos meses las tensiones entre ellos han sido evidentes, hasta el punto de que Rivera no participó en ninguno de los actos de campaña de Valls, que ha cuestionado abiertamente la estrategia del líder de Ciudadanos respecto a los acuerdos con Vox o el veto al PSOE.

Con el anuncio del lunes, Ciudadanos se adelanta a que sea el propio Valls quien impulse la ruptura, ya que el ex primer ministro francés había amenazado justo después de las elecciones con romper con los de Rivera si pactaban con Vox en Madrid. Voces conocedoras de las conversaciones entre el partido naranja y Valls señalaban que eran el ex primer ministro francés y sus compañeros Eva Parera y Celestino Corbacho quienes valoraban una ruptura de grupo, según informa Anna Mascaró.

En los últimos días, de hecho, el enfrentamiento entre Valls y parte de Ciudadanos era público y notorio. Hace una semana, después de que el ex primer ministro francés criticara la reunión de Ciudadanos con Vox por la Comunidad de Madrid y calificara a los de Santiago Abascal de “extrema derecha”, uno de los últimos fichajes del partido, el empresario Marcos de Quinto, le respondió con contundencia: “Muy bien. ¿Le dices al PSOE que se abstenga?” Y después, en un dardo lanzado por su predisposición a votar a Colau como alcaldesa de Barcelona, le señaló: “Creo que se te ha olvidado mencionar también a la extrema izquierda”.

Valls evita pronunciarse
Rivera, pues, rompe con Valls, y los tres regidores naranjas dejarán la plataforma de Barcelona pel Canvi que lidera el ex primer ministro francés. El lunes esta plataforma emitió un breve comunicado pidiendo un tiempo para analizar la ruptura antes de que Valls comparezca “en el momento oportuno”, y reivindicando que los votos de los tres regidores independientes del grupo habían supuesto un apoyo “decisivo para frustrar el acceso del independentismo a la alcaldía de Barcelona”.

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Pero para Ciudadanos y Arrimadas ni siquiera con unos votos entregados para frenar el independentismo es suficiente esta vez, porque un gobierno de los comunes, para ellos, es equiparable a uno independentista.

La ruptura de Ciudadanos con Valls hará que los seis regidores elegidos se dividan en dos grupos municipales de tres regidores cada uno. Después de consultar el reglamento municipal y en virtud del artículo 40.3, el consistorio decidió que los tres regidores expulsados de Barcelona pel Canvi - Ciutadans tendrán grupo propio, de forma que, finalmente, habrá siete grupos municipales, según informa Jordi Mumbrú.

Al lado de Valls estarán Celestino Corbacho y Eva Parera, mientras que María Luz Guilarte, Paco Sierra y Marilén Barceló formarán parte del grupo de Cs. Aparte del tiempo para cada intervención, la diferencia entre tener grupo propio o ser regidores no adscritos también es económica, ya que los partidos reciben más dinero.

Críticas de los fundadores
El divorcio de Ciudadanos con Valls debe sumarse a las heridas internas y críticas de los fundadores del partido que le están costando a Rivera el giro a la derecha y el veto al PSOE. Hace cuatro días Francesc de Carreras publicó en El País una carta dirigida a Rivera en la que lo calificaba de “adolescente caprichoso” por no abstenerse en la investidura de Pedro Sánchez y así cerrar la puerta a que el socialista no dependa del independentismo para gobernar. En la misma línea, el domingo Arcadi Espada, en un artículo en El Mundo, defendió que sea Manuel Valls quien lidere el partido y defendió la abstención en la investidura de Colau porque es la única forma para que Barcelona no esté gobernada por los independentistas.

Los dos impulsores de Ciudadanos recibieron ayer respuesta de Arrimadas. “Nos dijo que no nos presentáramos en toda España, que el partido no tenía sentido más allá de Cataluña, y se ha visto que no tenía razón: somos el tercer partido más votado”, lanzó ayer Francesc de Carreras, de quien dice que también “se equivoca” pidiendo que faciliten la presidencia de Sánchez. Sobre Espada, dijo que tiene “muchas diferencias” con él y afirmó que el partido sería “poco democrático” si cambiara su rumbo por la opinión de los fundadores.

A pesar de las crecientes críticas internas y el distanciamiento de sectores que hasta ahora le habían dado apoyo, como algunos empresarios partidarios de la tercera vía, Rivera mantiene su rumbo estratégico intacto. Y este no pasa por un acercamiento al PSOE.

Una relación que hacía aguas desde enero
Dos días después de que Vox se aviniera a validar el pacto entre el PP y Cs en Andalucía, Valls emitió un comunicado para criticar la connivencia con la extrema derecha. Cuando la situación se repitió por toda España amenazó con desvincularse del partido.

Era una de las principales apuestas de Cs, pero el presidente del partido, Albert Rivera, no participó en ningún acto de campaña de Valls. En Cataluña sólo dio un mitin en Manresa.

Inés Arrimadas se reunió con Valls dos días después del 26-M para comunicarle el rechazo de Cs a la operación con Colau. Al día siguiente él anunció que la votaría como mal menor.

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