Colau abraza al PSC para la alcaldía

Los comunes consultarán sus bases sobre el acuerdo para hacer posible que la alcaldesa repita

La actual alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, tira adelante con su candidatura para revalidar el cargo. Y para hacerlo con un pacto con el PSC que cuente con los apoyos necesarios de la formación vinculada a Ciudadanos que encabeza el ex primer ministro francés, Manuel Valls, Barcelona en Comú abrirá, finalmente, un proceso de consulta en sus bases, como el que ya hizo cuando selló y rompió el pacto con los socialistas del mandato pasado. Si nada rompe el guión, Colau volverá a ser investida alcaldesa este sábado, pero antes tendrá que aclarar incógnitas como hasta qué punto se detalla el pacto de gobierno con los socialistas antes de la investidura. Fuentes próximas a la negociación apuntan que se trabaja para alcanzar un compromiso amplio y poder detallar, después del pleno del sábado, el equipo de gobierno.

No habrá, pues, un gobierno tripartito en Barcelona. La formación que encabeza Ada Colau, que ha defendido esta opción a capa y espada desde la campaña electoral, ya ha constatado que esta vía no saldrá adelante. Y ha decidido, también, que no retrocederá en la decisión de presentar la candidatura de la actual alcaldesa al pleno de investidura del sábado. Saben que ERC no les apoyará, porque los republicanos mantienen la candidatura de su alcaldable, Ernest Maragall. Pero en cambio aseguran que el PSC sí que está dispuesto a “sumar” a favor de la candidatura de Colau. Hasta ahora las bases de los comunes habían avalado que Colau se presentara, de nuevo, a la alcaldía. Ahora podrán votar el nuevo escenario hasta mañana. Pero todavía no se ha detallado la pregunta concreta que se les va a plantear, ni si incluirá o no alguna referencia a Valls.

Hoy mismo, el socialista Jaume Collboni ha urgido a Colau a concretar el acuerdo para hacer posible un gobierno a dos al día siguiente de la investidura. "El tiempo corre", le ha avisado, después de reiterar por enésima vez que no compra la idea del tripartito.

Los comunes confían en la figura de Colau como garante para mantener las políticas puestas en marcha en el pasado mandato y, también, para abrir una nueva etapa que, dicen, supere el intercambio de vetos y las líneas rojas. Barcelona en Comú, de hecho, presenta a la alcaldesa en funciones como la persona que puede hacer de "puente" entre las diferentes formaciones de izquierdas.

La decisión de presentar candidatura a la alcaldía cierra la puerta, pues, a la oferta de gobierno compartido al 50% que les había hecho ERC. Los equipos negociadores de estas dos formaciones se han reunido esta mañana y, poco después, los comunes han formalizado que mantenían la apuesta por Colau. El pasado viernes el pleno de la formación avaló esta opción por 457 votos a favor y 27 en contra.

Maragall ha reaccionado poco después al anuncio de los comunes y ha confiado en que la "razón" se acabe imponiendo y él sea investido alcalde por "coherencia" con los resultados. Según el republicano, en la reunión de esta mañana, los comunes todavía no estaban dispuestos  a dar por perdido el tripartito, sino que querían mantener la propuesta hasta el viernes. "Sigo convencido de que seré alcalde", ha asegurado. 

Después del choque inicial de la noche electoral, con una derrota por menos de 5.000 votos, el discurso que se ha instalado entre los miembros de la formación de Colau es que aquello no fue una derrota, sino un "empate técnico" y que lo más importante es garantizar que se sigan haciendo políticas de izquierdas. Si para conseguirlo hay que aceptar votos de una formación que está en las antípodas ideológicas, se hará, defienden, porque la decisión no implica ningún pacto. Son votos gratis. Un discurso muy diferente, sin embargo, al que daba Colau, hace cuatro años, cuando hubo movimientos para intentar tejer un gobierno alternativo al suyo. Entonces defendía que debía gobernar la lista más votada y tildaba la posible entendida de "fraude".

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