Dani Gallardo, el activista ignorado por la izquierda española

Arranca el juicio después de un año encarcelado a raíz de las protestes postsentencia en Madrid

Al entorno de Dani Gallardo "desgraciadamente" no le sorprende que la izquierda española haya vivido con ignorancia su caso. El joven gaditano de 23 años fue detenido el 16 de octubre del año pasado en la manifestación que se organizó contra la sentencia del Procés y desde entonces cuenta los días en la prisión de Alcalá-Meco. Un encarcelamiento preventivo fuertemente denunciado desde Catalunya y por parte de los partidos independentistas –ERC, JxCat y la CUP lo han visitado–, pero que en cambio ha contado con el silencio del PSOE y de Podemos. Esta semana, la portavoz del ejecutivo, María Jesús Montero, y el portavoz del partido lila al Congreso, Pablo Echenique, demostraron que apenas conocían el caso cuando fueron interpelados por la cuestión en rueda de prensa. Este viernes arranca el juicio y la segunda sesión será el 17 de noviembre.

"Permítame que no corra el riesgo, porque no conozco exactamente los detalles del caso, más allá que pueda afirmar que en Catalunya hemos visto cosas extrañas", decía Echenique, ignorando que la "cosa extraña" pasó en la plaza de la Villa del centro de Madrid. La Fiscalía reclama seis años de prisión para Gallardo –cuatro por atentado a la autoridad y dos por desórdenes públicos–, una cifra tan elevada por el agravante que la acusación solicita por el hecho de haber golpeado, presuntamente, con un palo de madera con clavos el casco del agente que retenía su amiga Elsa, también procesada. La policía inició una carga contra la multitud que, según el ministerio público, había causado desperfectos en el mobiliario urbano y hacía barricadas hasta que uno de los agentes agarró Elsa. Fue entonces cuando Gallardo intentó socorrerla.

El testimonio de los policías implicados ha prevalecido todos estos meses durante la instrucción y, a pesar de ser la única fuente de la prueba, el juez y la sala de apelaciones siempre han creído su palabra por encima de la del acusado. "Todos los internos se sorprenden que me hayan ingresado en la prisión cuando les explico mi caso. No se explican que, siendo mi primer delito y sin antecedentes, la justicia haya tomado esta medida cuando, en casos mucho peores, han estado en libertad provisional a la espera de juicio", asegura el joven en una entrevista concedida al  Planta Baixa a pocas horas del juicio.

Su abogado, Karim Benamar, explica al ARA que perseguirá la absolución e intentará acreditar que Dani no golpeó con un palo al agente a partir de testigos presenciales que rechazan esta versión. Es consciente, sin embargo, que el tribunal puede decantarse por la versión de los policías e intentará reducir al máximo la pena argumentando que el presunto golpe del joven no pudo ser tan fuerte como para poner en peligro la integridad física del agente. Es por eso que aportará una pericial orientada a demostrar que el casco es bastante resistente como para aguantar el impacto. Además, alegará que el informe sanitario de las posibles lesiones de los agentes es de una hora antes –las nueve y media– del momento en que los atestados policiales dicen que tuvieron lugar los hechos –las diez y media–.

Concentración de apoyo 

El juicio arrancará en primer lugar con la declaración de Gallardo, que contestará a todas las partes. Antes, sin embargo, a las puertas de la Audiencia Provincial de Madrid lo recibirá una concentración de apoyo organizada por el Movimiento Antirrepresivo, que es la entidad que desde el principio se ha hecho eco de la detención y ha hecho una denuncia política. "Más de un año en prisión por solidarizarse con el pueblo catalán", remacha la convocatoria, a la cual asistirán la portavoz de JxCat en la cámara baja, Laura Borràs; las diputadas de ERC Carolina Telechea y Montse Bassa, y la diputada de la CUP Mireia Vehí.

"Creo que, después de los disturbios de Barcelona, no gustó que tanta gente en Madrid mostrara su apoyo, porque Madrid es la capital de este Estado que tanto defienden. Supongo que no se paran a pensar que no es odio hacia España o hacia los españoles. [...] Se trata más bien de una clara aversión a la forma retrógrada y anticuada de dirigir el Estado, una forma que parece que nunca cambiará", reflexiona Gallardo en la mencionada entrevista. Después de la absolución en Catalunya de los primeros juzgados por las protestas postsentencia, Ibrahim y Charaf, que habían pasado ocho meses en prisión preventiva, Dani Gallardo espera con deseo y escepticismo a partes iguales la misma suerte.

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