Así se fabrica un dirigente de Ciudadanos

El partido naranja marca criterios muy estrictos a todos sus portavoces

"Perdona, te tengo que dejar porque ahora tenemos sesión de coaching". Más de un diputado en el Congreso se ha sorprendido cuando, hablando con alguien de Ciudadanos, se ha encontrado con esta excusa para dar por terminada la conversación. Y es que Ciudadanos, a pesar del discurso con toques liberales y rabiosamente individualista que profesa, es el que más se preocupa por que sus portavoces tengan una imagen y un discurso cuanto más homogéneos y reconocibles mejor. No se deja nada a la improvisación (o, si lo prefieren, a la iniciativa individual), por lo que todos ellos acaban pareciendo clones del producto principal: Albert Rivera.

Discurso único

Nadie sale del argumentario oficial ni de las palabras clave

Es una obsesión de Rivera desde el principio, porque abomina del modelo de barones populares o socialistas con personalidad propia. En Cs no hay versos libres ni matices territoriales, y todo el mundo debe seguir punto por punto el argumentario oficial.

Estos documentos internos están supervisados por expertos en comunicación, lo que se nota en la importancia que dan al uso de palabras clave, tales como 'golpistas' para referirse a los independentistas, y 'sanchismo' y 'banda' para atacar al PSOE y sus aliados.

Este asesoramiento basado en técnicas de marketing político quedó al descubierto cuando, antes de una entrevista en 'Salvados' a Inés Arrimadas, un experto se le dirigía en estos términos ante el temor de no tener memorizados ciertos datos: "La gente al final... es pura actitud. No me he quedado con ningún dato ni porcentaje, pero qué bien que lo explica".

Imagen normativa

Los candidatos de Cs tipo deben transmitir la idea de éxito

Cuando ves a un dirigente de Ciudadanos, la idea que te tiene que venir a la cabeza inmediatamente es la de éxito. Por eso los expertos del partido prefieren perfiles jóvenes, que transmiten energía, y con una imagen normativa dentro de los parámetros de la clase media o alta urbana.

Por eso se cuida mucho tanto el aspecto exterior como la ropa, que no pueden en ningún caso ser disruptivos ni proyectar valores que no encajen con el relato principal. Por ello las principales caras visibles, como el mismo Rivera, Arrimadas, Aguado, Villacís y ahora Lorena Roldán, tienen entre 36 y 41 años. La excepción serían José Manuel Villegas (51), Carlos Carrizosa (55) y Juan Marín (56).

Notoriedad

La crispación y las performances son claves para salir en los medios

El uso de un lenguaje extremadamente agresivo y provocador, incluso faltando al respeto al adversario, es uno de los métodos preferidos de Cs para obtener eco mediático junto con el uso de elementos sorprendentes como carteles, banderas, etcétera para conseguir una imagen diferente que pueda colarse en los informativos.

Esta táctica de la 'performance' también la usó Rivera en los debates preelectorales, cuando regaló a Pedro Sánchez un ejemplar de su propia tesis doctoral para remarcar que "era un libro que no se había leído". El socialista respondió regalándole un libro de Santiago Abascal.

Victimización

Uno de los ejes de actuación de Cs es demostrar que hacen lo que los demás no se atreven a hacer

Uno de los valores que quieren proyectar los 'spin doctors' de Cs es el de valentía y coraje, y por ello planifican actos donde saben que no serán bien recibidos. Esta estrategia se usó primero con éxito en Cataluña (retirada de lazos amarillos, actos en Vic y Amer, además de Waterloo) y después se ha exportado a Euskadi (actos en Altsasu y en el pueblo de Josu Ternera) y en Madrid (articipación en el desfile del Orgullo LGTBI).

El objetivo, tal como se reconocía en un informe interno, es conseguir impacto mediático y utilizar en beneficio propio las protestas en su contra para presentarse, por un lado, como víctimas de los intolerantes, y, por otro, como héroes del constitucionalismo.

Profesionalidad

Rivera busca profesionales de éxito con ganas de hacer política

Ni Albert Rivera ni Inés Arrimadas pueden presentar un gran currículum profesional (el primero trabajó en La Caixa y la segunda en una consultoría), porque entraron en política antes de los 30. Por ello en los últimos tiempos Rivera, que censura a los políticos de carrera, se ha esforzado para incorporar a profesionales de prestigio. Así se explican los fichajes del ex vicepresidente de Coca-Cola Marcos de Quinto, que tiene un patrimonio declarado de 47 millones de euros, y de Edmundo Bal, el abogado del Estado que se negó a acusar a los líderes del 'procés' sólo por sedición.

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