Puigdemont se juega el liderazgo del soberanismo con ERC en la segunda vuelta del ciclo electoral

JxCat avisa de un tripartito en Barcelona y se erige como la “garantía” para echar a Colau

“El 28 de abril es la primera vuelta de un ciclo electoral que pasa por las municipales y Europa”: esta fue la valoración de la exconsejera Laura Borràs al día siguiente de las elecciones generales, en las que JxCat resistió a la caída con 7 diputados, pero quedó con la mitad de los votos de ERC. Ayer jueves, pues, desde la Fundación Tàpies de Barcelona, con medio millar de persones, JxCat arrancó la campaña electoral del 26 de mayo con el objetivo de mantener el liderazgo dentro del bloque soberanista con una victoria en las europeas y aguantar como primera fuerza en las municipales. 

La receta para hacerlo tiene nombres: la lista del expresidente Carles Puigdemont con los exconsejeros Toni Comín y Clara Ponsatí para la Eurocámara; y los alcaldables del partido para reeditar los gobiernos municipales, consejos comarcales y las cuatro diputaciones que consiguieron en las elecciones de 2015 con CiU. En Barcelona los nombres para remontar las encuestas, que por ahora los sitúan lejos de la alcaldía, son los del exconsejero preso Joaquim Forn y Elsa Artadi. El extitular de Presidencia erigió ayer a JxCat como la “garantía” para echar a Colau, advirtiendo de un “tripartito” con ERC y el PSC. 

Después de un año y medio en el exilio, el expresidente Carles Puigdemont, en una intervención desde Bélgica, pidió el apoyo en las urnas para poder llevar el procés dentro de la Eurocámara. “Ahora necesitamos seguir adelante, ahora toca entrar en el corazón de las instituciones europeas, aquellas que hace un tiempo han mirado hacia otro lado”, lanzó, clamando que se premie el trabajo del exilio: “Ahora toca que los que ya hemos demostrado la capacidad de recorrer Europa, lo llevemos dentro el Parlamento Europeo”.

El expresidente también fijó el objetivo de conseguir tres eurodiputados, este jueves que el CIS les da solo uno. “Nos tenéis que ayudar a ser tres, para que aquellos a quienes querían apartar [en alusión a la JEC] podamos estar ahí”, dijo con relación a los exconsejeros Toni Comín y Clara Ponsatí, que fueron excluidos de la lista, como él, por parte de la Junta Electoral Central. Puigdemont también llamó a los votantes a optar por la misma papeleta de JxCat tanto en las municipales como en las europeas. “Nuestra victoria no será completa si por todo el país no hay la misma voz que viene de abajo arriba”, afirmó. 

Por su parte, Comín, también diputado de ERC, y Ponsatí destacaron la tarea del exilio desde noviembre de 2017. “Si hemos hecho todo lo que teníamos que hacer en un año y medio con un zapato y una alpargata, imagináis todo lo que podemos hacer si somos escogidos”, dijo la exconsejera de Enseñanza, que también cierra la lista de Jordi Graupera en Barcelona. Comín, también diputado de ERC, insistió: “Hemos venido a esta campaña electoral para ir al Parlamento europeo a ser la voz del 1 de Octubre y la autodeterminación de Cataluña ante los pueblos de Europa”.

Artadi: “Un voto al PSC o a ERC es hacer alcaldesa a Colau”

El expresidente de la Generalitat Artur Mas avisó de la formación de un “tripartito” en Barcelona por un pacto entre ERC, los comunes y el PSC. “Puedo hablar en primera persona”, dijo, haciendo alusión a su experiencia durante la presidencia de Pasqual Maragall y José Montilla. El expresidente, uno de los más aplaudidos del mitin, pidió votar en “clave del siglo XXI” y no para la Barcelona de los años 80 y 90 que aseguró que representa a ERC con Ernest Maragall. “Nuestras caras son las del presente y la del futuro”, dijo. También afirmó, dirigiéndose al presidente, Quim Torra, presente en el mitin, que solo lo “envidia” en una cosa: poder cruzar la plaza Sant Jaume, dijo, hasta el Salón de Ciento del Ayuntamiento para asistir a la “investidura que el Estado no quiere, la de Joaquim Forn”, clamó ovacionado por el público. 

La número dos de JxCat en Barcelona, Elsa Artadi, insistió en la misma idea: “Un tripartito es posible. Por lo tanto, el único voto útil el 26-M es el de JxCat”. La exconsejera añadió que “cualquier voto al PSC o a ERC es un voto para hacer alcaldesa a Colau”. “Los que llegaron diciendo «Sí se puede», no han hecho nada”, lanzó contra la actual alcaldesa, además de presentarse como la lista del “rigor” y del “trabajo”. Artadi denunció un “castigo” de la Junta Electoral Central porque no ha autorizado la rueda de prensa prevista para mañana a la ACN con Joaquim Forn desde la prisión. La mujer del exconsejero, Laura Masvidal, transmitió un mensaje del exconsejero desde Soto del Real: “Afrontad estas elecciones con moral de victoria. Nos quieren hacer desaparecer, pero no podrán”.

En Barcelona, Joaquim Forn y Elsa Artadi aspiran a remontar las encuestas y ser decisivos para gobernar. El barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas de este jueves los sitúa como quinta fuerza, muy cerca de Ciudadanos, con 5-6 regidores.

El liderazgo de Puigdemont y el efecto de la JEC

A pesar de la victoria de ERC el 28 de abril, desde JxCat confían en el efecto de Puigdemont para ganar los comicios europeos. La campaña pivotará alrededor de reivindicar el exilio como una “plataforma para internacionalizar” el procés y erigir la candidatura de JxCat como la más representativa de la unidad independentista por la incorporación, sobre todo, del diputado de ERC Toni Comín. Otra línea discursiva será situar a Puigdemont como la piedra en el zapato del Estado ( como el 28-A), con el ejemplo de la decisión de la Junta Electoral Central de intentar excluirlo de las elecciones todavía reciente ( este jueves el Tribunal Constitucional lo ha avalado definitivamente).

Sin embargo, una de las claves de estas europeas será el nuevo enfrentamiento electoral entre Carles Puigdemont y Oriol Junqueras, que encabeza la candidatura de ERC —ya lo hizo en las generales—, que puede dibujar también por qué estrategia se decanta el independentismo: la más moderada, ahora encarnada por los republicanos, o la de Puigdemont, que quiere mantener la tensión con el Estado. En el caso del 28 de abril, los independentistas optaron por la opción más pragmática.

La clave municipal: ¿mantenerse como primera fuerza?

En las elecciones del 28 de abril, ERC ganó a JxCat en feudos tradicionales de la antigua CiU como la demarcación de Girona y ciudades donde gobiernan con mayoría como Igualada, Vic, Sant Cugat del Vallès y Puigcerdà. Es por eso que en las horas posteriores se extendió la preocupación entre los alcaldables por si las generales podían ser un aviso de cara a las municipales, en las que JxCat prevé mantenerse como primera fuerza. En las elecciones municipales de hace cuatro años, la federación nacionalista obtuvo 669.668 votos y 3.349 regidores, a más distancia de los socialistas que en 2011.

Con todo, fuentes de la formación creen que no se repetirá la misma dinámica que en las elecciones españolas y que podrán “reeditar” las alcaldías en los municipios que ya gobiernan. Se trata de las ciudades medias, que en 2015 les permitió aglutinar el poder de las cuatro diputaciones —a pesar de perder la alcaldía en Barcelona— y los consejos comarcales (33 de los 41). Son ejemplos Sant Cugat del Vallès (la ciudad más poblada en la que gobiernan), Vic, Figueres, Vilafranca del Penedès, Reus, Valls y Manresa.

Con respecto a las capitales de provincia, en 2015 solo ganaron en Girona, con Carles Puigdemont de cabeza de lista, y ahora JxCat espera mantener el triunfo con la alcaldesa y diputada Marta Madrenas. En Lleida, Toni Postius quedó a solo dos regidores del PSC de Ángel Rubio en los anteriores comicios y ahora aspira a ganar la ciudad, una victoria que permitiría a JxCat tener otra alcaldía en una capital de provincia.

El agujero negro de JxCat, sin embargo, son las grandes ciudades del área metropolitana de Barcelona y Tarragona. En 2015 CiU ya quedó en la irrelevancia en ciudades como L’Hospitalet de Llobregat (un regidor) y Badalona (dos regidores), e incluso sin representación en Cornellà de Llobregat y Santa Coloma de Gramenet. La tendencia de JxCat en las elecciones generales ha sido la misma: en estas ciudades, excepto Badalona, ha quedado superada por el partido de extrema derecha Vox.

Con respecto a Tarragona, el candidato Dídac Nadal pretende mejorar los tres regidores actuales, ahora por detrás del PP, aunque el resultado del 28 de abril no va en esta dirección. 

Si de entrada los alcaldes veían con buenos ojos la coincidencia de las dos elecciones para arrastrar el voto hacia JxCat, el 28 de abril y la identificación de Puigdemont con la confrontación con el Estado ha generado dudas. Es por eso que en algunos municipios los alcaldables centrarán la campaña en clave local para conseguir apoyo más allá del independentismo y arañar también al votante constitucionalista. Eso se ha concretado, en ciertos casos, al realizar el envío electoral separado de las europeas. 

La lectura interna

El resultado de estos comicios, junto con el de las elecciones del 28 de abril, también tiene una lectura interna para JxCat. Un año y medio después de la aparición de la marca el 21 de diciembre, nacida del PDECat y la incorporación de independientes en torno a Puigdemont, el espacio aspira a hacer una reflexión interna después de este ciclo electoral y “ordenar” definitivamente las siglas. Según el aval que obtenga Puigdemont en las urnas, sus afines tendrán más o menos números para pilotar la formación política ante los sectores más pragmáticos del partido.

Si hasta ahora la pugna era entre el PDECat y la Crida Nacional per la República, ahora todo apunta a que el consenso será forjar Junts per Catalunya como una formación política. La duda es con qué modelo: si como otra refundación del PDECat —como quiere el entorno del actual presidente del partido, David Bonvehí— o como una nueva formación política que no reivindique el bagaje convergente.

Tal como publicó el ARA, esto también implica un debate sobre los liderazgos. El consejero Miquel Buch, en un chat de WhatsApp interno,  animaba recientemente a los alcaldes a coger las riendas del partido en julio. Un mensaje que se ha interpretado, desde la dirección actual, como una forma de postularse en la pugna por el liderazgo del PDECat.

Cuando se forjaron las listas de las generales, las europeas y las municipales, David Bonvehí y Jordi Sànchez pactaron un modelo de gobernanza 50-50. Es decir, que las decisiones las tomarían los dos de forma compartida. Después del 26 de mayo, la intención es establecer un modelo de gobernanza que incluya al PDECat, la Crida y los diputados independientes del Parlament.

Al fin y al cabo es probable que implique un nuevo congreso este verano o en otoño, donde tendrán un papel clave Puigdemont y  también el expresidente Artur Mas.

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