Madrid hace menos PCR y busca levantar las restricciones de Sanidad

Ayuso presenta una dudosa mejora de los contagios para defender su estrategia contra la pandemia

“El dato es el que dimos nosotros el martes: 710 casos por 100.000 habitantes”, aseguraba este miércoles el ministro de Sanidad, Salvador Illa, alrededor de la polémica sobre los casos detectados en la Comunidad de Madrid en los últimos 14 días -la incidencia acumulada (IA)-. Una cifra que se veía enmendada solo unas horas después con la publicación del nuevo informe sobre la evolución del coronavirus en el Estado, elaborado a partir de los datos que facilita la Comunidad de Madrid y que rebajaba la IA a 591 casos por 100.000 habitantes. Era un dato parecido al del lunes -586-, de la cual el epidemiólogo Fernando Simón había dudado si respondía o no a la fotografía del momento. La disparidad entre los datos de la Comunidad y los que proporciona el ministerio continúa, así como la interpretación que se hace de ellos. Y estas diferencias sirven para alimentar la discrepancia política sobre las medidas a tomar.

El consejero de Salud madrileño, Enrique García Escudero, señalaba el martes al atardecer que los próximos días quería convencer al ministro para revertir los confinamientos perimetrales de diez municipios, entre los cuales la capital española, y ayer el portavoz del gobierno regional, Ignacio Aguado, también apuntaba a la voluntad de modificar las restricciones ahora vigentes. Con todo, el dirigente de Cs quiso dejar claro que “no es prudente decir que estamos derrotando al virus”. “Las cosas van mal, la curva está alta”, reconoció.

Aguado rebajaba así el triunfalismo exhibido por la consejería de Salud el día antes, el martes, cuando difundió un análisis sobre la evolución del coronavirus las dos últimas semanas, entre el 21 de septiembre -cuando empezaron los confinamientos en 37 áreas básicas de salud- y el 5 de octubre. Presumía de haber reducido en 14 días un 42% los positivos -de 28.969 a 16.770- y que 38 de las 46 áreas básicas donde Ayuso había planteado las primeras restricciones estaban por debajo de los 1.000 contagios de IA.

Cambio de protocolos

Lo que la Comunidad no explica es que esta reducción puede responder al cambio de protocolo diagnóstico: ya no se hacen PCR a contactos estrechos que no convivan con el positivo, a personas vulnerables o que no tengan síntomas, tal como pasa con los niños que tienen un positivo a clase. Si no tienen síntomas, no se les hace ninguna prueba. Además, ahora el gobierno regional ha apostado por los tests de antígenos, menos fiable. El ministerio sí ha ofrecido los datos: Madrid ha reducido notablemente el número de PCR. Además, la leve disminución de la positividad (ver el gráfico) puede ser consecuencia de este cambio de protocolo y no de un freno real de la transmisión. “El confinamiento perimetral de la ciudad o de las áreas básicas sirve para que el virus no se expanda más allá, pero no sirve para controlar la incidencia interior. Lo único que sirve es el confinamiento domiciliario”, asegura Daniel López, investigador del grupo de investigación de biología computacional y sistemas complejos de la Universitat Politècnica de Catalunya.

Reducción de hospitalizaciones

Lo que los datos sí insinúan es que la presión asistencial no va camino de descontrolarse, a pesar de estar tensionada. El número de camas ocupadas es muy superior ahora al de hace un mes, pero las cifras indican que el crecimiento no es tan pronunciado y que, incluso, se reducen. El ARA, sin embargo, ya explicó hace unos días que los sanitarios están seleccionando a los pacientes que mandan o no a las UCI en función de la edad y el pronóstico. De hecho, continúa el goteo de muertos, y en el último mes en la Comunidad de Madrid ha habido más de un centenar de defunciones semanales.

Las dos administraciones continúan chocando en la lectura que hacen de la evolución de la pandemia y cómo es debido afrontarla. Mientras que Madrid destaca que dos de las diez ciudades confinadas bajan de la IA de 500 casos por 100.000 habitantes -este es el baremo establecido por el Estado para el confinamiento, junto con el porcentaje de ingresados y la tasa de positividad-, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, subrayaba el lunes que se están produciendo retrasos de hasta una semana en la notificación de positivos. Además, remarcaba que el objetivo no es bajar anecdóticamente la incidencia acumulada hasta 400 o 300, sino hacerlo drásticamente hasta 50.

“Los criterios son desorbitados”, apunta López, que recuerda que su grupo investigador situó en 100 casos por cada 100.000 habitantes el límite para poder hacer un buen seguimiento de los contactos. “Han puesto estos valores [500] con una óptica política, para intentar negociar”, añade. A las puertas de un fin de semana largo, Ayuso quiere volver a abrir Madrid y confinar por áreas básicas y no toda la ciudad, pero Illa no parece dispuesto a ceder. La deliberada confusión en los datos entre el gobierno del Estado y el de la región mantiene viva la discusión política sobre la pandemia.

Acuerdo para la evaluación independiente de la gestión del covid

El ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas acordaron ayer las bases para poner en marcha la evaluación independiente de la gestión de la pandemia. En un comunicado, Sanidad concretó que la mesa de trabajo -integrada por la secretaria de estado de Sanidad, Silvia Calzón, y un representante designado por cada consejero de Salud- tendrá que elevar una propuesta de mejora del Sistema Nacional de Salud (SNS) al pleno del consejo interterritorial antes de que acabe noviembre. El departamento de Salud, sin embargo, no concretó ayer quién representará a Cataluña en las reuniones.

El grupo técnico tendrá que definir los parámetros que permitan hacer una evaluación más esmerada de la actuación de las diferentes autoridades sanitarias durante la pandemia, así como señalar “las debilidades y fortalezas” del sistema. El objetivo, subraya el ministerio, es adoptar “decisiones conjuntas” que refuercen la vigilancia epidemiológica y los servicios de Salud Pública.

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