42 ANIVERSARI DE LA CONSTITUCIÓ ESPANYOLA

Monarquía: La inviolabilidad, el candado que blinda a un rey emérito fugado y que Sánchez no tiene interés en romper

Felipe VI tiene por delante esta Navidad uno de los discursos más difíciles. Se ha visto obligado a marcar distancias con su padre para preservar la Corona, pero ahora se encuentra entre la espada y la pared de los que quieren erigir se en el cortafuegos de la coalición de gobierno en España y los que le reclaman un cambio de rumbo: romper por completo con su padre y pedir disculpas por el discurso del 3-O. Sin pasar por un referéndum específico sobre el modelo de estado, la Constitución de 1978 preservó la figura de Juan Carlos I a cambio de desposeerlo de los poderes que había heredado del dictador. Ahora, 42 años después, la monarquía pasa por un momento más crítico, pero la carta magna se ha convertido en un candado para que un rey emérito fugado no rinda cuentas de sus corruptelas ante el Congreso.

El artículo 56.3 de la Constitución establece que "la persona del Rey es inviolable y no está sujeto a responsabilidad". Un artículo que se hizo pensando, sobre todo, en los presuntos delitos que pueda cometer en el ejercicio de su responsabilidad, tal y como sostiene el ex magistrado del Tribunal Supremo José Antonio Martín Pallín blandiendo la doctrina internacional. Pero desde la abdicación de Juan Carlos I el bipartidismo se ha aferrado a que no son juzgables los delitos cometidos hasta el 2014. El PSOE, sin embargo, poco a poco ha ido abriendo la caja de Pandora, y más con la entrada en la Moncloa de un partido que vislumbra un "horizonte republicano": Unidas Podemos.

El presidente español, Pedro Sánchez, ha lanzado ya en dos ocasiones la propuesta de acabar con la inviolabilidad del rey en la Constitución. La última vez fue en julio, pero ya lo había hecho en 2018. Es más, sostiene que Felipe VI estaría de acuerdo con ello. El principal problema radica, sin embargo, en que para tocar este artículo habría una reforma constitucional con referéndum. Además de ratificarse con el apoyo de una mayoría calificada de dos terceras partes del Congreso y el Senado, sería necesario un referéndum y la celebración de nuevas elecciones españolas para que las Cortes ratificaran la decisión.

Una reforma de calado para la que hoy en día no hay consenso. El ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, admitía a principios de mes que no estaba sobre la mesa. El principal temor de los sectores conservadores españoles es que la ratificación en las urnas se acabara convirtiendo en un referéndum sobre el modelo de estado. No hay encuestas oficiales sobre el apoyo a la monarquía. A pesar de las promesas, el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas continúa sin preguntar sobre Felipe VI. Una encuesta elaborada por 16 medios independientes en octubre mostraba una España dividida: un 40,9% votaría a favor de una república y un 34% del statu quo.

El papel de Elionor

Para Andreu Mayayo, catedrático de historia contemporánea de la UB, Felipe VI debe decidir si preserva o no la corona. Y ante este escenario, Mayayo sostiene que debería mover ficha para hacer entender a los sectores conservadores que una amplia reforma constitucional en un sentido plurinacional, que reconozca claramente la diversidad del Estado, puede ser la única solución para ganar un referéndum constitucional y que su hija Leonor reine. El artículo 57.1 de la Constitución establece la prevalencia del hombre por encima de la mujer en el derecho de sucesión -una discriminación teniendo en cuenta el artículo 14 que consagra la igualdad de todos los españoles-. "Felipe VI puede hacer como su padre, pactar para preservar la corona, aunque sea en contra de sus ideas", concluye el catedrático.

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