La triple derecha avanza con pactos opacos en Madrid

Cs presidirá la mesa autonómica gracias a Vox, pero niega que hubiera acuerdo previo

El acuerdo para el gobierno de la triple derecha en la Comunidad de Madrid avanza entre sombras y opacidad, con Ciudadanos y el PP cediendo progresivamente a las exigencias de Vox, pero sin contarlo a la ciudadanía. El diputado autonómico de Ciudadanos Juan Trinidad fue elegido por la mañana presidente de la mesa de la Asamblea en su constitución con los votos favorables de su partido, el PP y Vox, que entró a la mesa con un miembro. A pesar de los votos de la ultraderecha para su nombramiento y la reunión previa a la votación de la líder de Vox en la Comunidad, Rocío Monasterio, con el líder de Cs, Ignacio Aguado, y el mismo Juan Trinidad, la formación naranja seguía negando por la tarde cualquier tipo de acuerdo político.

El líder de Cs en el Congreso, Albert Rivera, negó en su comparecencia que la formación de la mesa fuera un principio de acuerdo político al cual se añadiera la entrada del partido de Abascal al gobierno de la Comunidad, y lo redujo a la normalidad institucional. Pero quedó fuera de la mesa —que se formó con cinco miembros de derecha y solo dos del PSOE— Más Madrid, la formación de Errejón, que tiene ocho escaños más (20) que Vox.

Antes de que Rivera negara algún acuerdo, Rocío Monasterio había asegurado que habían llegado a un pacto con el PP en el que se incluían “las posiciones de gobierno, consejerías, organismos...” en proporción a los escaños que tienen, “como es lógico”, e invitó Cs a sumarse. Fuentes del PP desmintieron a la agencia Efe ese pacto y aseguraron que lo único que se había firmado era un “documento aséptico” que serviría como “hoja de ruta” para empezar las negociaciones y que en ningún caso incluía cargos y consejerías al ejecutivo.

El PP, sin embargo, está en una posición “más cómoda” respecto a Vox que Ciudadanos, según reconocieron ayer fuentes del partido. Los populares entienden que tendrán que hacer de puente entre los dos partidos y tienen “la sensación de que Ciudadanos no querrá” formar un gobierno conjunto con Vox en la Comunidad de Madrid. Ellos, en cambio, no pondrán inconvenientes, según aseguran las mismas fuentes. “Dependerá de Ciudadanos”, decían, y justificaban su acercamiento a Vox para contener el radicalismo y lo definían como un “partido democrático”, aunque el día después de las elecciones generales Casado lo calificó de ultraderecha. “Vox será lo que nosotros hagamos con ellos, si se parecen más a Trump o al Frente Nacional”, dijeron profundizando y relativizando así su papel.

El PP asume el rol de puente

“Nosotros tenemos una posición centrada porque ellos se niegan a hablar entre ellos”, decían las mismas fuentes, que reinterpretaban el concepto de centro como un espacio político entre Ciudadanos y Vox. A pesar de que reconocían su “agradecimiento” por la “responsabilidad” del partido naranja en las negociaciones, también criticaban la estrategia. “Es Cs quien se está metiendo en un enredo diciendo que Vox es muy malo, pero al final se tendrán que sentar con ellos para hablar y pactar en diferido. Nosotros no estamos deslegitimando a Vox”, insistían, pero negaban haber llegado a algún acuerdo para el ejecutivo en Madrid.

Por ahora, esta evolución hacia el “pacto en diferido” ya se ha manifestado en varios cambios de postura que Ciudadanos no reconoce. El partido naranja empezó el periodo de negociaciones negándose a sentarse y a llegar a acuerdos con Vox desde su comité nacional de pactos, pero lo acabó haciendo, el domingo pasado, para hablar de la formación de la mesa en la Comunidad de Madrid. Después dijeron que sí que establecerían contactos, pero que no llegarían a acuerdos de gobierno. El partido de Rivera, que forma parte en el Parlamento Europeo del partido liberal, dentro del bloque que veta a la extrema derecha, no ha eliminado verbalmente su línea roja con Vox, pero la ha difuminado. Ayer Rivera fue menos contundente sobre vetos y acuerdos: “Queremos pactos de coaliciones con un solo partido y nuestro socio preferente es el PP”.

El primer escenario concreto en el que el acercamiento a Vox ya tiene repercusiones para los otros partidos de derecha ya se ha dado. Fue el lunes, cuando activistas del movimiento LGTBIQ negaron a Ciudadanos y al PP la posibilidad de tener una carroza el Día del Orgullo Gay de Madrid, que se celebrará el 6 de julio, por su proximidad con un partido que quiere eliminar las operaciones de cambio de género de la sanidad pública y que quiere redefinir la violencia machista como violencia intrafamiliar. Rocío Monasterio, líder en Madrid, defiende que los gays puedan recibir terapias de conversión.

Murcia repite el modelo madrileño

El acuerdo de la triple derecha se repitió ayer también en la Región de Murcia, donde el diputado autonómico de Ciudadanos Alberto Castillo será presidente de la mesa regional. Los cuatro votos de Vox sirvieron al partido naranja para alcanzar esta mayoría y el partido de extrema derecha entró en la mesa con la elección de Francisco José Carrera de la Fuente como secretario primero de la mesa, gracias a los votos de su partido y a los 16 de los diputados del PP.

Como en Madrid, el PP y Cs en Murcia necesitan los votos de Vox para formar un gobierno y en los próximos días empezarán las negociaciones para entrar en detalles. El sábado, cuando se celebrarán las investiduras de los gobiernos municipales, el modelo se podría repetir en los ayuntamientos de Madrid y Murcia.

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