Pugna entre el PP y Vox por el liderazgo de la oposición en el Congreso

La oleada naranja ayer ante el Congreso en defensa de la escuela concertada habría podido convertirse perfectamente hace poco más de un año en una reedición de la emblemática foto de Colón. Pero el PP, Vox y Ciudadanos saludaron a los manifestantes por separado, en una muestra más de las fuertes discrepancias en las que está sumida la derecha en el Congreso en plena negociación de los presupuestos. La moción de censura fallida de Santiago Abascal ha tenido las repercusiones que buscaba la Moncloa. A pesar de que la tregua entre Pedro Sánchez y Pablo Casado no fue más que un espejismo y la dirección del PP ha lanzado a sus filas a erosionar al PSOE por la negociación con EH Bildu, la batalla que se vive entre la derecha y la extrema derecha en el Congreso es comparable a la que enfrenta a socialistas y populares.

La sucesión de insultos entre el PP y Vox ya no se vive solo durante las sesiones de control, sino también durante el debate de iniciativas de los populares. Casado está cada vez más solo y no consigue sumar el apoyo de los ultras de Abascal. El pleno del martes en el Congreso fue un ejemplo paradigmático de ello. Vox convirtió el debate del “plan B jurídico” del PP al estado de alarma, que Casado defendía desde verano como medida estrella para evitar que la Moncloa tuviera todo el control de la respuesta a la pandemia, en una enmienda a la totalidad a la estrategia de Génova.

Rifirrafes en el pleno

El diputado ultra José María Sánchez tachó de “conjunto de tonterías” el plan para modificar una retahíla de leyes orgánicas para evitar el estado de alarma, y para acabar ridiculizó a la portavoz de los populares, Cuca Gamarra, que salió a defender la iniciativa para darle importancia. “Doña Cuca, me gustaba más doña Cayetana”, le dijo el diputado ultra en referencia a la ex portavoz de los populares Cayetana Álvarez de Toledo, con un perfil más duro. Gamarra lo acusó de “prepotencia y machismo” y criticó “el espectáculo que estaba ofreciendo en la cámara” hasta el punto de que un diputado del PDECat pidió respeto por la portavoz popular.

El PP y Vox están siguiendo estrategias opuestas en la lucha por el liderazgo de la oposición, en un momento en el que la extrema derecha vuelve a subir en las encuestas. Mientras que los populares han presentado más de 1.500 enmiendas a las cuentas, los ultras no han registrado ni una y tienen intención de no votar, cosa que al final podría facilitar la tramitación al gobierno español.

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