Vergés cree que Vendrell estaba "enfadado" con el departamento porque no había conseguido un contrato

Defiende su comida con el ex conseller y avisa de que "no encontrarán nada"

Las grabaciones de conversaciones hechas por la Guardia Civil en el marco de la operación Volhov siguen trayendo cola. Uno de los investigados en el punto de mira por sus relaciones con varios miembros del Govern  es Xavier Vendrell, ex conseller y ex dirigente de ERC. Según los atestados de la policía celebró un encuentro de tres horas con la consellera de Salud, Alba Vergés, para conseguir un "trato de favor" y le comunicó a su mujer que había "ido muy bien". Este jueves Vergés ha admitido el encuentro, pero ha negado cualquier irregularidad. 

El juez pone en el punto de mira a Vendrell y Madí por presunto tráfico de influencias

En uno de estos audios Vendrell explicaba que comería con la consellera porque estaba "muy desesperado" por un asunto que lo afectaba, y decía que el departamento no era consciente "de la mafia" que tenía adentro. Vergés ha dicho que, efectivamente, se produjo este contacto, y que se habló de "muchas cosas", pero ninguna irregular. También ha reivindicado que no se tiene que esconder "de una comida personal". Preguntada por el audio de Vendrell, ha interpretado que el ex conseller era entonces una persona "enfadada" con el departamento por cómo "le había ido un procedimiento". Es decir, porque no había obtenido uno de los contratos que perseguía. Vergés ha expuesto que Vendrell tenía este enojo porque "no tiene ningún contrato con Salud, los había tenido en el pasado y le debe de parecer injusto". La consellera se ha mostrado convencida de que la investigación no irá a ninguna parte: "No encontrarán nada". 

La operación Volhov se produjo el miércoles de la semana pasada y se saldó con 21 detenidos, que después quedaron en libertad sin medidas cautelares. A parte de las cuestiones relativas al Procés, la investigación también indaga un presunto tráfico de influencias de Vendrell y el ex alto cargo de CDC David Madí. Los dos partidos del Govern, ERC y JxCat, consideran que toda la operación está desacreditada, mientras que la oposición reclama explicaciones. Este martes todo ello derivó en un rifirrafe en el Parlamento.  

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