El centroderecha no independentista prepara una nueva formación

Eva Parera y Josep Ramon Bosch son algunos de los promotores de la plataforma

En la fragmentación actual del Parlamento catalán aún se podría añadir otro partido, de centroderecha, que quiere presentarse a las próximas elecciones como alternativa moderada entre el PP y Ciutadans y el independentismo de JxCat. Entre el grupo de impulsores de esta corriente política está el nombre de la exdirigente de Unión, Eva Parera, y el actual presidente de Sociedad Civil Catalana (SCC), Josep Ramon Bosch: ambos confían en que el ímpetu del movimiento independentista se temple después de la sentencia del juicio del 1-O y se abre una ventana de oportunidad para que una nueva formación consiga entrar en el Parlamento.

La plataforma, que aún no tiene una estructura definida, aspira a reconstruir el espacio de la antigua Unión -representado, en parte, por Unidos para Avanzar y ampliarlo hacia la derecha y la izquierda: llamando a una parte de los votantes exconvergentes, pero también a desencantados del PSC e incluso a un sector del PP más catalanista que la dirección del partido.

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Varios partidos y entidades

Los promotores -un grupo de entre 20 y 30 personas- trabajan con el objetivo de conseguir suficientes escaños en el Parlamento para "romper el bloque independentista" y terminar con la confrontación entre soberanistas y constitucionalistas en la cámara catalana. Lo explica Parera, actual número 4 de Manuel Valls en Barcelona, quien es una de las pocas caras visibles del movimiento. Aunque entre los impulsores también está Bosch, desde SCC insisten en que participa sólo a título individual y no como representante de la entidad constitucionalista. De hecho, Bosch, que llegó a la presidencia de la organización de manera fortuita -como solución temporal a la crisis interna en la entidad-, prevé abandonar el cargo a finales de mayo y ya lo ha comunicado a la organización, según ha sabido el ARA.

La politóloga Astrid Barrio también forma parte del grupo impulsor de la formación, así como el presidente de la plataforma Puertas Abiertas del Catalanismo, Mario Romeo. "Mi papel personal ha sido hablar con diferentes sectores del catalanismo moderado, de derechas y de izquierdas", explica Romeo al ARA: "Lo que hemos hecho es hablar, hablar y hablar". "Cuando termine este primer ciclo electoral, veremos qué pasa", insiste, y advierte que el juicio será clave: "Tendremos que gestionar políticamente la sentencia del 1 de Octubre".

Otros contactos

No cuentan con el apoyo formal de ningún partido, pero no lo descartan: "Aún no se les ha invitado", expone Parera. Sin embargo, la plataforma pretende ser el paraguas de formaciones herederas de la antigua CiU, como Libres, Convergentes y Unidos para Avanzar. Fuentes de Libres y Convergentes muestran disposición para negociar una integración en la plataforma si finalmente se materializa. No es el caso de Unidos por Avanzar, que por ahora se ha mantenido al margen de la iniciativa. Aparte, los impulsores de la formación han mantenido conversaciones informales con miembros del PDECat -a título individual- que conocen la existencia de este espacio, pero no se han sumado. Varias fuentes apuntan también que el exdelegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, está informado de la iniciativa y la considera "muy necesaria", aunque, al menos de momento, no participa.

Desde la plataforma exponen, en el mismo sentido, que cuentan con el interés y el apoyo de empresarios de Cataluña y también de Madrid que ven en la irrupción de una formación de estas características una posibilidad de desbloquear la dinámica de bloques para acercar una salida al Proceso siempre que el PSOE de Pedro Sánchez ganara las elecciones generales del 28 de abril.

Con este apoyo empresarial, los impulsores del espacio creen que sería factible tener presencia en la campaña de las catalanas. Pendientes de la crisis interna en el espacio de JxCat y del resultado de las generales para terminar de poner en marcha el movimiento, se reivindican como "catalanistas en contra del nacionalismo excluyente", defienden la necesidad de "facilitar el diálogo con formaciones que no lo practican "y confían en que el estancamiento del Proceso favorezca la desmovilización del voto identitario.

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